Nueva York - Tras los terribles atentados del 11 de septiembre de 2001, en los que más de 3.000 personas perdieron la vida, el terrorismo de matriz yihadista continuó golpeando a Estados Unidos en diversas ocasiones. El atentado de Orlando, en 2016, fue el más sangriento. A continuación, una ficha de los ataques:
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Boston, 15 de abril de 2013 - Dos bombas artesanales explotaron simultáneamente cerca de la llegada de la maratón de Boston. Tres personas murieron y otras 264 resultaron heridas entre los espectadores. Los responsables fueron los hermanos Carnaev, de origen checheno. Uno de ellos murió por disparos de un guardia del campus del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de Cambridge. El otro fue arrestado y condenado a muerte.
Dallas, 3 de mayo de 2015 - Dos hombres abrieron fuego en la periferia de Dallas en un centro donde se desarrollaba un concurso de caricaturas de Mahoma y al que había sido invitado el diputado holandés ultraconservador Geer Wilders. Estado Islámico (EI) afirmó que el ataque había sido realizado por sus simpatizantes.
San Bernandino, 2 de diciembre de 2015 - Una pareja armada comenzó a disparar durante una fiesta del personal de un centro de discapacitados. Las víctimas fueron 14. Los perpetradores, un joven paquistaní y su esposa estadounidense fueron abatidos por la policía. El EI reivindicó el ataque.
Chattanooga, 16 de julio de 2015 - Mohamad Yousef Abdulazez, naturalizado estadounidense pero nacido en Kuwait, asaltó un centro de reclutamiento en Chattanooga, en Tennessee, donde mató a 5 militares antes de ser abatido por la policía.
Orlando, 11 de junio de 2016 - Omar Mateen, de 29 años, entró en Pulse, una discoteca gay, y comenzó a disparar con armas automáticas. El balance fue de 49 muertos y 58 heridos. Poco después de haber iniciado el asalto, Mateen llamó al 911 para proclamar su adhesión a Estado Islámico.
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