Medioevo en el Japón. Un perro ingenuo debe imponerse como autoridad en un pueblo de gatos que odian a los perros. Ahí lo puso, deliberadamente, un gato maula de raza somalí que quiere hacer negocio provocando el caos en el pueblo. Por suerte el perro, un beagle con alma de cachorro, encuentra un gato fracasado que alguna vez fue un buen guerrero y ahora puede enseñarle algo de artes marciales. Esa es la historia que cuenta este dibujo animado, suerte de fábula sobre la intolerancia y otros males.
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Un perro samurai, con reconocibles ecos de Mel Brooks
Los niños y sus padres lo verán como algo más o menos parecido a “Kung Fu Panda”. Pero algunos abuelos quizás lo descubran vagamente parecido a “Locura en el Oeste”, una sátira de Mel Brooks de 1974 donde un pícaro ponía de sheriff a un amable negro, justo en un pueblo de blancos racistas. La intención era la misma, hacer negocio provocando el caos, y también aquello era una suerte de fábula sobre la intolerancia y otros males, pero más fuerte y desatada, considerando la época, el público, y el autor. El título original era “Blazing saddles”. Y no por nada el título de rodaje de este dibujo fue “Blazing samurai”. El propio Mel Brooks está detrás de esto, como productor ejecutivo y poniéndole la voz a un gato shogun, lo que le permite variar el “No hay negocio como el show bizness” por un “No hay negocio como el sho-gun”. Hay más acción, pero el humor es casi el mismo: juegos de palabras que pierden en la traducción, chistes sobre porotos, flatulencias y similares que causan la risa de los niños, cualquiera sea la época, mucho humor absurdo y algunos juegos con la famosa “cuarta pared” (que en la original culminaba con el malo saliendo del western para tomar un taxi a la orden de “¡Sáqueme de esta película!”).
Por lo demás, como dibujo este perro samurai es bastante standard, aunque tiene su parte original en el comienzo y algún flashback. Directores, Chris Bailey, del actual “Scooby-Doo”, Mark Koetsier, y sobre todo Rob Minkoff (“El rey león”, las dos “Stuart Little”). Dato curioso: en el doblaje, Mel Brooks es reemplazado por el mexicano Humberto Vélez, la primera voz de Homero Simpson para este mercado.


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