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Un PJ diezmado, entre la inercia de Cristina y la elección de jefe

Además del estado federal -con 40.117.096 ciudadanos- pasa de administrar territorios que suman casi 28 millones de habitantes a controlar distritos que nuclean a 9.243.337. En porcentajes, si se toman como unidad las provincias, deja de gobernar al 69,7% de los argentinos para achicarse a dominios que cobijan 23% de los habitantes.
Esa retracción del PJ explica la ferocidad de los últimos movimientos interperonistas. La maniobra de Cristina de Kirchner, primereando a los gobernadores, para imponer a Héctor Recalde como jefe de bloque para evitar una cacería contra La Cámpora y los preparativos, aun germinales, para ir a una elección nacional en el otoño de 2016 de la que surja, votado por los afiliados, un jefe/a del PJ en la oposición. Hay, en torno de esos sacudones, novedades y aspectos para observar. Veamos:
I. Cristina se enfocó en tratar de administrar los tiempos fuera del poder. Se movió, hasta acá, como la jefa del dispositivo oficial y transmitió, a legisladores y gobernadores, la postura de seguir activa y vigente luego de dejar el Gobierno. "No se va al Calafate: Cristina se queda acá y va a seguir presente" avisó un ultra K que salió a armar en el PJ. Forcejeó con los caciques territoriales para ubicar a Recalde, lo que fue un movimiento preventivo. "Con cualquier otro, el bloque se fracturaba porque la convivencia entre el PJ y La Cámpora es insostenible", confían en Congreso. La Presidente se puso al frente del operativo de cobertura de sus preferidos, el neocamporismo, a quienes ya les dio el manejo de las listas, lo que ahora le permite a su tropa juvenil quedarse con la jefatura del bloque del FpV bonaerense, a través de José Ottavis.
II. En principio, la aparición de dos bloques bien delimitados -uno K- y otro peronista, que nuclee a todos los gobernadores, no se dio. Juan Manuel Urtubey, el cacique más crítico, operaba en línea con José Luis Gioja y Eduardo Fellner, mientras por otro lado se instalaron el chaqueño Jorge "Coqui" Capitanich y el formoseño Gildo Insfrán, que el lunes se reunieron con Cristina, cita donde se acordaron los términos del acuerdo de anteayer en Casa Rosada. Un dato poderoso, y poco observado, es que el PJ/FpV pasa de controlar 16 provincias a manejar 12, pero que de esas 12, en ocho aparecen gobernadores nuevos. De hecho, Gioja, Fellner y Capitanich dejarán en unos días de ser mandatarios. Las tensiones Urtubey-Capitanich quedarán en otro plano cuando el chaqueño deje de ser mandatario.
III. Sin el manejo del Gobierno nacional y en posición de opositor, el PJ entrará en el proceso de reconfigurar sus nuevas jefaturas. Cristina avisó, aunque a su lado dicen que podría cambiar de parecer, que no tiene interés por presidente el Consejo partidario. Tampoco podría hacerlo un bonaerense luego de perder la provincia. Queda, entonces, como eje de poder el bloque de gobernadores e intendentes del conurbano, y el espacio legislativo. Los dos espacios adquirirán, en el tiempo que viene, protagonismo como voceros e interlocutores. Cristina quiere, sin embargo, posicionarse como jefa del peronismo en la oposición mientras que en el PJ entienden que la única forma de resolver ese conflicto político es una elección abierta y directa de afiliados para elegir al nuevo presidente del partido. La única interna nacional del PJ fue en 1988 para elegir, entre Carlos Menem y Antonio Cafiero, al candidato presidencial. Fellner, presidente interino del PJ, tiene mando hasta mayo y circula la versión de que hay, en la Justicia, un fallo a salir para poner como límite el mes de junio para que el PJ normalice su situación. Ese tema estaba en la agenda de una cumbre de gobernadores planeada para hoy en la calle Matheu que ayer se deshilachaba y podría, como mucho, convertirse en una juntada de "mesa chica".
IV. La foto de una Cristina que digita el futuro del PJ es, quizás, engañosa. La posición de esta Cristina que juntó a legisladores y gobernadores, e impuso los nombres -eligió con criterio e inteligencia- para el bloque de Diputados y la AGN, tal vez sea diferente a la que pueda tener dentro de unos meses. Lo mismo vale para Daniel Scioli, que volvió a mostrarse alineado con la Presidente aunque a su entorno le anticipó que se planea con un destino político, palabras que se traducen como la candidatura a senador en 2017. Scioli aparece, en otros esquemas, como candidato a presidente el PJ bonaerense que, aunque tiene mandato hasta 2017, podría llamarse anticipadamente a elecciones para hacerlas en simultáneo con la votación nacional. En ese caso, dicen en el peronismo, el gobernador podría convertirse en jefe del PJ de la provincia para que la jefatura del partido, a nivel nacional, la ocupe un dirigente del interior.



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