Seúl - El régimen norcoreano desarrolló durante décadas sus ambiciones atómicas a pesar de no disponer de los recursos para alimentar a su población.
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El país lleva años amenazado por la hambruna, desde que en 1995 ésta mató a cientos de miles de personas y dejó a los supervivientes subsistiendo con hojas y la corteza de los árboles. Las inundaciones, seguidas por sequías, y los maremotos han sido en parte responsables, pero los analistas apuntan sobre todo al sistema de agricultura colectivista y una red de distribución ineficaz.
En 2002, el régimen produjo reformas limitadas al centralizado comando económico, con la introducción de un mínimo de flexibilidad en los precios establecidos por el Estado y la concesión de incentivos a los trabajadores y las fábricas.
Pero en octubre de 2005, aparentemente temeroso de relajar su control sobre el país, el régimen prohibió la venta privada de cereales y anunció la vuelta al racionamiento alimentario centralizado.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) prevé que hasta el 40% de la población del país -unos 8,7 millones de personas- necesitará urgentemente ayuda alimentaria en los próximos meses debido a varias malas cosechas consecutivas.
En setiembre último, el PMA pidió hasta 504 millones de dólares en ayuda alimentaria para Corea del Norte, pero ha recibido hasta ahora tan sólo el 11% de esta cantidad, lo justo para dar de comer a 1,8 millón de personas.