En cada uno de estos pueblos, batallones de la Wehrmacht cometieron matanzas en represalia por ataques de la resistencia. Algunos de estos pueblos presentaron hace años demandas colectivas contra Alemania, todas ellas sin éxito. El ejemplo más conocido sea quizá el de Dístomo, 200 kilómetros al noroeste de Atenas, donde soldados alemanes ejecutaron en junio de 1944 a casi trescientas personas.
Sus familiares presentaron en los años noventa demandas colectivas contra la Alemania unificada, que no prosperaron porque la Corte Internacional de La Haya le concedió la inmunidad que el Derecho Internacional otorga a un Estado, protegiéndolo así de toda reclamación particular.
Los reclamos de particulares sólo son uno de los tres principales componentes del conflicto que estuvo planeando sobre las relaciones entre Grecia y Alemania en las últimas décadas.
Los otros dos se refieren a la devastación de infraestructuras durante la ocupación nazi y al crédito que el III Reich obligó al Gobierno griego a extender al alemán.
Para ambos casos el Gobierno del izquierdista Alexis Tsipras reclama ahora satisfacción, una petición, por cierto, que no es nueva, ya que ningún Gobierno desistió de hacer reclamos, fuera de la tendencia política que fuera.
En Alemania se interpretó como un gesto de que Grecia quiere sanear sus finanzas con dinero alemán. Concretamente, se trata del préstamo obligatorio de 476 millones de reichsmark (moneda utilizada en Alemania hasta 1948) que nunca fue devuelto a Grecia, y cuyo valor actual ascendería a entre 7.000 y 11.000 millones de euros.
A eso se añadirían reclamos por la devastación de las infraestructuras, costos difíciles de cifrar, pero que, según algunas estimaciones de expertos, alcanzarían los 162.000 millones de euros, la mitad de la deuda helena.
Los juristas ven difícil que Grecia realmente pueda lograr el pago de reparaciones, pero valoran de otra forma la cuestión del crédito, firmado en 1942 como cualquier préstamo normal, incluidas las modalidades de pago. Tal fue la normalidad inicial que los nazis cumplieron sin rechistar las reglas del contrato y hasta su retirada en octubre de 1944 pagaron religiosamente los plazos, dejando el crédito inicial de 568 millones de reichsmark en 476 millones. Una vez en democracia, la República Federal de Alemania suspendió todo pago.
"Es una lucha como la de David contra Goliat", señaló hace algún tiempo el ahora eurodiputado izquierdista Manolis Glezos. Él en 1941, con apenas 19 años, subió a la colina de la Acrópolis de Atenas junto con su compañero Apóstolos Santas para arriar la bandera nazi que las fuerzas de ocupación alemanas habían izado tres días antes. Fue el primer acto de resistencia contra la ocupación fascista.
| Agencia EFE |


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