La captura -o recaptura- de dirigentes para el kirchnerismo, en muchos casos mediante el ofrecimiento de cargos, genera malestar en el peronismo que se encuentra con que algunas figuras, que hasta hace días o semanas eran expresos críticos del Gobierno, ahora ostentan funciones (y caja) oficiales que ellos pretendían para sí. Ocurrió, días atrás, con la designación de Cristina Raff, proveniente del PRO, al frente de una oficina de la ANSES en Vicente López. El caso generó agitación entre los caciques del PJ del conurbano norte porque, dicen, se «premia» a un «rival» en vez de «pagar», llegado el caso, a dirigentes que permanecieron junto al Gobierno aun en los peores momentos.
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