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Un torneo que confrontó y que dividió opiniones
Desde la URBA hicieron público el apoyo al Pladar y a que los rugbiers que lo integran jueguen el campeonato (sólo por este año) aunque la mayor dificultad estaba en aquellos clubes que se mostraron en desacuerdo a la profesionalización acepten que los suyos formen parte de sus equipos. Y el caso más representativo fue el de Benjamín Urdapilleta en CUBA, al que dejaron jugar la primera fecha ante San Andrés y luego lo inhabilitaron horas previas al partido con Newman en el cual iba a ser titular.
¿El resultado del conflicto? Urdapilleta no jugó más en el Universitario y se fue al Harlequins sin poder despedirse en la cancha. Así, con todos esos cimbronazos, comenzó la extensa temporada porteña que, además, contó con un nuevo formato. El cual tuvo votos a favor y otros en contra.
Uno de los que se mostró en desacuerdo con el sistema de competencia fue Fernando Lauría, del SIC. Me pareció un torneo injusto. Debería reverse el sistema porque, en mi opinión, no veo justo que Hindú, el mejor equipo de todos y el más regular, haya quedado afuera ante uno que llegó de los playoffs. Si un equipo estuvo todo el año primero y perdió sólo un partido es una locura que no esté en la final. Al fin de cuentas, fue eliminado por uno que terminó quinto, dijo con referencia a la derrota con La Plata en semifinales.
Acá hay que replantearse varias cosas y analizar si la implementación de los cuartos de final fue positiva o negativa. Insisto, me parece injusto y no lo digo ahora que mi equipo salió campeón; esto lo sostuve durante todo el año, agregó el hooker.
Por otro lado, uno de los que sí se mostró a favor del nuevo formato que tuvo el torneo fue Marcelo Torres, de Newman. Fue muy interesante la nueva modalidad que la URBA aplicó con el sistema de playoffs, donde le dio oportunidades al quinto y al sexto a que peleen por un lugar en semifinales. El formato al que se llegó para esta temporada está muy bien porque la etapa de grupos y el Top 14 es una buena mezcla para luego llegar a los cuartos de final, sostuvo el medioscrum del Bordó.
En cuanto a lo deportivo, hubo dos equipos que estuvieron por encima del resto: SIC e Hindú. Ambos fueron demostrando su supremacía a lo largo de la temporada. La diferencia que hubo entre ambos fue que los Zanjeros estuvieron más certeros en los partidos decisivos y ese temple lo fueron construyendo desde las divisiones juveniles hasta el plan-tel superior. Eso fue lo que terminó de enaltecerlo y de llevarlo a la consagración del Top 14.
Para bien o para mal, según el punto de vista por donde se lo mire, el formato de tres zonas y playoffs les fue favorable a algunos equipos que en ediciones anteriores no lograban ser protagonistas. Como Belgrano, que realizó una campaña memorable y logró meterse en la definición por primera vez en su historia o como Atlético del Rosario, que en 2009 quedó en las puertas de la clasificación a semifinales pero que este año se redimió y consiguió el pasaje. Otro de los puntos salientes fueron los descensos de algunos clubes históricos. Pueyrredón bajó al Grupo 2 por primera vez en sus 57 años de existencia y a Banco Nación le sucedió lo mismo tras 15 años de pertenecer a la elite. Me parece que pusimos muchas fichas a principio de año para poder entrar al Top 14 y después no se dio. Estábamos cabizbajos y, hasta que pudimos agarrar el ritmo de vuelta, ya era tarde y no nos alcanzó, reflexionó Sebastián Deira, back de los Húsares.
El otro que perdió la categoría fue San Fernando, acaso algo esperado, ya que sólo ganó dos partidos en el último año y medio (San Carlos y Puey).
Fue un año largo, cargado de dificultades, con regresos importantes (Federico Todeschini en Plaza), con algunas sanciones de canchas dudosas como la de Alumni por un problema con un juvenil y, sobre todo, con una admirable solidaridad por parte de la gran mayoría de los jugadores para con los pladares cuando estos estaban en el ojo de la tormenta.
Se necesita seguir evolucionando, sí, pero eso corre por parte de los máximos directivos de la Unión porteña que tras renovar la cúpula máxima el lunes pasado deberán trabajar para el bien de los jugadores y del torneo.

