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Un ultimátum más para Grecia
Las consecuencias están siendo, y serán aún más devastadoras para Grecia. Los bancos llevan varios días cerrados. Y permanecerán sin atender hasta que acuerden un programa para salir de la crisis. En tanto, el Gobierno no recauda impuestos ni paga gastos. Ídem el sector privado. La economía está parada, justo en medio de la temporada turística, importantísima fuente de divisas. Las autoridades europeas han dado un ultimátum. O presentan un programa, satisfactorio para los acreedores, o expulsarán a Grecia del euro. Y dieron plazo máximo hasta este domingo 12/7.
¿Cuáles serían las consecuencias de no acordar un programa?
Los bancos griegos estaban sostenidos con un crédito del Banco Central Europeo, BCE, de 89.000 millones de euros, línea ELA. Desde hace días, a los depositantes y clientes no se les permite extraer dinero. Los bancos carecen de fondos y su solvencia se nutre de créditos contra el Estado griego, que ya no pagó un vencimiento al FMI de 1.500 millones de euros y enfrenta otros pagos menores en los próximos días. Pero el más significativo es de 3.500 millones de euros el 20/7. Al no pagar, la línea de crédito ELA, de 89.000 millones de euros comenzará a ser exigible, sentenciando la insolvencia de todo el sistema bancario griego. Los depositantes perderán los 130.000 millones de euros que mantienen en los bancos y el país debería comenzar con una nueva moneda, en medio del caos y crisis. Sin financiamiento externo, estarán obligados a equilibrar las cuentas. El sufrimiento de los griegos sería dramático, agravado por la necesidad de importar insumos críticos, como medicamentos, alimentos, etc., que no producen.
Aunque sean expulsados del euro, la población lo seguirá empleando como moneda deseable, como hacen naciones menores en Europa. De modo similar al de la mayoría de América Latina, que usa el dólar para sus cuentas importantes y mantener sus ahorros.
El referendo fue sesgado, pues votaron los griegos pero no escucharon a los acreedores, un electorado distinto con otros intereses, que no está dispuesto a poner más plata sin fin. Y que hasta dan por perdido lo ya entregado. Las autoridades europeas han sido claras: deben preservar la integridad de toda la eurozona y no pueden arriesgar la confianza ganada. La plataforma de la eurozona es un edificio, una institución que abarca mucho más que Grecia.
Los europeos se sienten defraudados por este Gobierno griego de la coalición Syriza, después de 5 meses de negociaciones infructuosas. Y también por administraciones anteriores, que adulteraron las cifras presentadas y no cumplieron los acuerdos.
Ahora resta esperar que las autoridades griegas piensen bien en las consecuencias de sus decisiones. El referendo consultando si querían ajuste no era el mecanismo idóneo. Lamentablemente, el rechazo del electorado hace más problemático acordar lo exigido por Europa.


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