Ayer se cumplieron cien años del nacimiento de Julio Cortázar. Se hicieron, se hacen y se harán durante estos días variados homenajes. Se lo recordará como un escritor fundamental de nuestra literatura, el escritor argentino que formó parte del Boom de la literatura latinoamericana, pero el raro del conjunto, el que le dio un toque porteño y se salió del realismo crudo y del realismo mágico. Y Cortázar tiene más obra de la que suele mencionarse, de la que por lo común se dice, de la que habitualmente se supone.
"La obra de Cortázar es más vasta de las que los especialistas o biógrafos suelen conocer", comenta el investigador Federico Barea, uno de los hacedores de esta bio-bibliografía del autor de "Rayuela, y explica que "al realizar una edición crítica de sus libros o al querer estudiarlo, muchas veces, se desconocen factores o textos que podrían iluminar determinados aspectos tanto de su trabajo como de su personalidad". Y "esta bibliografía tiene como fin enfocar ciertos puntos que, durante años, han servido tanto a críticos como a los amigos para dar una versión de Julio que se apoyaba más en la subjetividad que en las palabras del propio autor". Es así como la biografía que se ofrece muestra a Cortázar en sus distintas etapas ideológicas, éticas, políticas, estéticas, poéticas, porque "es un hombre y como tal tiene contradicciones, cambios, procesos y devenires".
Según Carlés Álvarez Garriga, el catalán doctor en Filología Hispánica encargado de la edición de los papeles dejados por Cortázar (a pedido de Aurora Bernárdez, albacea y primera esposa del escritor), "este repertorio constituye un insuperable récord de erudición, eficacia y obsesión bien encaminada a su extravagante e imprescindible objetivo". Un objetivo que surgió al terminar de leer "Bestiario" en el adolescente Lucio Aquilanti, hoy heredero de la labor de su padre como director de la mítica librería Fernández Blanco, y actual vicepresidente de la Asociación de Libreros Anticuarios de la Argentina. Quiso tener toda lo que había escrito el autor de "Casa tomada", y el día que consiguió una copia de la obra teatral "Los Reyes", gastando el dinero de su aguinaldo, comprendió que ahí nacía su pasión de coleccionista, a la que sumó a su amigo Federico Barea. A las páginas de presentación de la obra realizada por Aquilanti, Álvarez Garriga y Barea, se agrega una divertida carta cortazariana escrita por el novelista y ensayista Jaime Correas, autor del reciente "Cortázar en Mendoza" .
Luego de una biografía cronológica de Cortázar, poblada de interesantes fotografías, muchas poco conocidas, se establecen las primeras ediciones de sus obras, incluyendo los libros en colaboración. Luego aparecen sus colaboraciones para catálogos de arte, obras políticas y literarias, las ediciones que hizo Cortázar a mimeógrafo, sus traducciones, los libros con su correspondencia, la lista de vinilos con su voz, films, y datos de los artículos y entrevistas en diarios y revistas. Si bien es un "Todo Cortázar", los autores consideran que en el fondo no dejara de ser un "work in progress", pero esto es lo que siempre ocurre con todo coleccionista y todo investigador.
| M.S. |



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