20 de septiembre 2016 - 00:00

Una actividad que debe ponerse al día

Fader. “Paisaje de Ischilin” se subasta con una base de casi dos millones.
Fader. “Paisaje de Ischilin” se subasta con una base de casi dos millones.
Septiembre cerrará con dos remates que siguen evidenciando, aunque con cautela, obras de mayor porte, dando forma a una recuperación que ya es estable. Con precios que doblaron las bases en varios casos, los operadores tienen un tono más optimista que en el primer semestre. En Arroyo, el 26, "La promesa", óleo sobre cartón de Alfredo Gramajo Gutiérrez, saldrá con una base de $700.000, seguido por "Momento en violeta" óleo sobre aglomerado de Benito Quinquela Martín, estimado en $450.000. "Reflexión 18", construcción en madera de Luis Tomasello, en $380.000; "Paisaje de San Miguel", óleo de Lino Eneas Spilimbergo, en $300.000; "Ventana romana", óleo sobre tela de Rómulo Macció, en $280.000; "Autorretrato", óleo sobre cartón de Cesáreo Bernaldo de Quirós, en $160.000, y "Puerto de Buenos Aires", óleo sobre tela de Justo Máximo Lynch, en $150.000.

En Saráchaga, el 27, "Paisaje de Ischilin", óleo sobre tela de Fernando Fader, sale a la venta con una base de $1.950.000; "Paisaje de Nápoles", óleo sobre hardboard de Raúl Russo, en $1.500.000; "Figura de mujer", óleo sobre tela de Spilimbergo, en $825.000; "Buque en el astillero", óleo de Quinquela Martín, en $ 750.000; "El rey", óleo sobre tela de Vito Campanella, en $375.000, y "Verano", óleo sobre tela de Luis Tessandori, en $300.000.

El desembarco de Art Basel en Buenos Aires para el año próximo (el Gobierno de la Ciudad firmó un convenio con directivos de la Feria a tal efecto en la Usina del Arte hace unos días) volvió a poner sobre el tapete varios temas que preocupan a artistas, galeristas y art dealers desde siempre, y que son ignorados a nivel oficial, gobierno tras gobierno, en temas que retrasan el crecimiento de la actividad, ya que mientras crece el interés en el arte, la actividad es castigada con la excesiva carga impositiva que soportan las obras y un engorroso régimen para su exportación, que desalientan la circulación internacional de las obras de artistas emergentes. Estos dos asuntos siguen sin tener respuesta oficial, y generan obstáculos en la actividad diaria a promotores y artistas para llevar adelante la tarea de promover nuestro arte en el exterior, tarea que, correctamente encauzada, puede representar un aporte importante a las arcas del Estado.

La carga impositiva a la venta de obras en el mundo es del orden del 8 por ciento, mientras que en nuestro país alcanza porcentajes superiores, dependiendo el caso, considerando que aquí hay un mercado menos desarrollado. El arte ya se extendió a todas las posibilidades y niveles de precio, y ha dejado de ser un artículo de lujo, ya que hoy se encuentran obras de artistas emergentes desde los $1.500, y buenas reproducciones aun por menos.

La Argentina debe adecuar las leyes y reglamentaciones tributarias y aduaneras a las que rigen la actividad en el resto del mundo; si no ferias como Art Basel, y otras que han puesto sus ojos en nuestro país, no sostendrán su interés en este mercado, y se perderá la oportunidad de ser el referente regional en este rubro. Uno de los pasos más importantes en ese sentido es la ley de mecenazgo, ya vigente en Buenos Aires y en Tucumán, y que actualmente está en proceso de aprobación en el Congreso para convertirse en ley nacional. La ley prevé ventajas impositivas de importancia para las empresas que auspicien eventos relacionados con el arte.

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