Para darle justa medida a lo sucedido ayer en nuestro mercado, hay que incorporar lo que ocurrió el lunes cuando el Merval estaba fuera del circuito. Un negro lunes internacional, con epicentro en los asiáticos, que habían contagiado a todos los demás. Decíamos, ayer por la mañana, que solamente quedaba rezar por una chance y para no tener que soportar en Buenos Aires y su reinicio una caída dura, en cascada. Y esto era lo que pudo -afortunadamente- verse en el desarrollo de la víspera. Un inmediato «rebote» en los indicadores de afuera, que en vez de agregarle más leña a la hoguera bajista, pudiera dejarla sintetizada a lo del lunes. Y el repunte apareció, desde Shanghai y su aumento del 1,4%, generando una actitud similar en otras regiones. El Dow Jones mejoró cerca del 1%, el Bovespa en parecido porcentual. Y sin producir una caída doble, que nos colocaba en posición sumamente difícil. Como era asumir lo del lunes, con retardo, soportando también la baja posterior.
Hubo que «pagar», pero poco. Quedará en la hipótesis lo que hubiera sucedido, de darse la otra posibilidad... El Merval cayó a «1.708» mínimo, con máximo en «1.729» y cierre cercano, en «1.727». Porcentual próximo al 2%, un costo módico para recuperar la rueda perdida. De todos modos, el descalabro exterior tendrá hoy que ratificar el repunte. O, lo peor, pecar en la recaída y haciendo todo más turbulento. Semanita que viene con adrenalina en bidones en el mundo bursátil, mientras desde aquí también aportamos lo nuestro para hacer todo muy complicado. Volumen defensivo, de $ 36 millones de efectivo, colaborando. Y la Bolsa, saltando.
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