14 de agosto 2014 - 00:00

Una “bomba” que busca más ruido

Mario Gusso: “Nos propusimos ampliar nuestros invitados, estamos más abiertos a compartir escenario con gente del rock, por caso”.
Mario Gusso: “Nos propusimos ampliar nuestros invitados, estamos más abiertos a compartir escenario con gente del rock, por caso”.
"Vengo del jazz y varios amigos músicos del mismo ámbito nunca vinieron a ver 'La bomba de tiempo' porque dicen que es masivo y popular, lo asocian con la idea de algo negativo. Hay mucho de postura y prejuicio", se aflige Mario Gusso, director artístico de este grupo de 16 percusionistas que practica la improvisación con señas. El grupo llega por primera vez al Luna Park este domingo para celebrar el lanzamiento de su DVD/CD "Vivo en Buenos Aires" que, según Gusso, busca ser una carta de presentación en el exterior. El show contará con invitados que se sumarán a la improvisación, además de DJ Zuker musicalizando una noche que se extenderá hasta las 5 de la madrugada.

Entre los invitados argentinos y extranjeros que tocaron con "La bomba de tiempo" se cuentan Calle 13, Café Tacuba, Liliana Herrero, Paulinho Moska, Pedro Aznar, Kevin Johansen, Jorge Drexler, Hugo Fattoruso, Lisandro Aristimuño, Gustavo Cordera, Nano Stern y Totó La Momposina. Dialogamos con Gusso.

Periodista: ¿Qué cambios hubo desde que el grupo comenzó en 2006 hasta hoy?

Mario Gusso:
Este es un proyecto que fue mutando. Comenzó como una convocatoria de Santiago Vazquez para ser un grupo de percusión con improvisación dirigida y experimental. Empezamos en el Konex en la sala más chica, con 300 personas, y eran ensayos abiertos donde se explicaban señas nuevas, para luego dar lugar al show propiamente dicho. Después la movida empezó a crecer, y con el boca en boca se llenó de gente, aunque no dejaba de ser algo muy nuevo. En aquel entonces no había tantos espectáculos de percusión, que además contaba con profesionales de la disciplina que veníamos tocando hacía años por nuestra cuenta. Quiero decir, el nivel musical siempre fue excelente, pero a eso se le sumó una cuestión social, era como un encuentro obligado. Y que sea los lunes fue un acierto, una jugada rara que transformó a "La bomba" en una mezcla de club social. Así que salimos a tocar en el patio abierto del Konex, y ahí seguimos. Se convirtió en un fenómeno de culto.

P.: Actualmente es furor entre los extranjeros que se alojan en hostels...

M.G.:
Sí, nos llamó la atención que había mucha juventud que viene a estudiar. En un momento se pobló y eran más extranjeros que locales, ahora de nuevo hay de todo.

P.: ¿Cómo se reinventan para no perder público pero además sumar?

M.G.
: Hay una búsqueda deliberada de ampliar nuestros invitados, estamos más abiertos a compartir escenario con gente del rock. Eso nos abrió más el campo, con el objetivo de llegar a pibes que escuchan rock u otras músicas. Nosotros venimos del ambiente del jazz, algunos del folklore, entonces teníamos amigos músicos muy talentosos a quienes convocábamos, pero tal vez no eran tan populares. Habían pasado entre los conocidos Malosetti o Vitale, pero también una mayoría de nombres poco conocidos. Ahora decidimos, además de traer amigos virtuosos, tener grupos del ámbito en el que no estamos habituados, para interactuar también con la canción, no sólo con el jazz y la fusión. En ese sentido pasaron Drexler, Virus, La Zimbabwe, Calle 13, Ricky maravilla, Las pastillas del abuelo, etc.

P.: ¿Este cambio se dio con la ida del creador de La bomba, Santiago Vazquez?

M.G.
: Santiago cumplió un ciclo, sintió que quería lanzar su carrera solista por un lado distinto, estaba necesitando tiempo para eso. Se fue en los mejores términos pero cumplió su ciclo.

P.: Volverse más populares, ¿no va en detrimento de perder un público que rehúye a lo masivo?

M.G.:
Muchos no se acercan porque es masivo, hay gran cantidad de músicos conocidos que admiro, inclusive con los que toco y que nunca vinieron a ver a La bomba. Siento que circula el prejuicio, "a esto no voy porque es para pibes o muy masivo", pero eso es propio del ámbito del jazz, que parte de un esnobismo con claro prejuicio a cosas más masivas. También juzgo falsa la idea de que el jazz o fusión no pueden ser masivos por definición, de ese modo no se lo permiten. Como la falsa idea de que la música clásica es para una elite. No es así, en Europa es su música popular. Todo eso parte de un pensamiento esquemático. Vengo del jazz fusión, ahora también toco con folkloristas, y sé que hay mucha postura, pero sin sentido y sin sustento.

P.: ¿Qué hitos recuerda con La bomba?

M.G.: Las dos veces que actuamos en Plaza de Mayo por diferentes aniversarios. Además fuimos mucho al interior e hicimos un estadio, Argentinos Juniors, con Rubén Rada como invitado.

P.: ¿Y salir a tocar al exterior?

M.G.: No pasamos de Brasil o Uruguay. Ocurre que somos un grupo muy numeroso que no puede mandar afuera una versión reducida. Trasladarnos implica altos costos, de modo que estamos apuntando a festivales. El DVD que grabamos es justamente eso, una carta de presentación para el exterior, porque no nos sirve que nos busquen en Youtube con videos que suben los fans, con mal sonido e imagen. Hubo que invetir en el DVD pensando en el mercado internacional.

Entrevista de


Carolina Liponetzky

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