23 de noviembre 2009 - 00:00

Una bota desestabilizó a Cristina de Kirchner

La Presidente quiso ocultar la férula ortopédica debajo de sus medias negras, pero sólo consiguió que su pierna derecha se viera más grande que la otra.
La Presidente quiso ocultar la férula ortopédica debajo de sus medias negras, pero sólo consiguió que su pierna derecha se viera más grande que la otra.
El clima brasileño le jugó en contra a Cristina de Kirchner. Para su viaje oficial a Brasilia se había preparado algunos trajes de pantalón, así ocultaba su lesión en el tobillo, pero los 26 grados que se registraron en la ciudad la entregaron agobiada a la alternativa más fresca de un vestido de seda. De todos modos, son los que más usa siempre que viaja al país vecino. Así fue como, para sorpresa de muchos, durante su breve visita de un día y medio dejó al descubierto una bota para caminar, obligatoria para su recuperación. Un desliz que ninguna dama coqueta debería permitirse (para eso existen los pantalones que ayudan a ocultar también las piernas imperfectas). Para colmo, intentó disimular la férula ortopédica (algo imposible) debajo de medias negras y así mostró su pierna derecha ridículamente más grande que la otra.

El trajín la obligó, además, a otro cambio en su look. La semana pasada se negó a bajarse de los tacos aguja y debió ser trasladada en silla de ruedas ante la imposibilidad de caminar con ese calzado. Sin embargo, sus caprichos no pudieron cumplirse en Brasil. Allí la agenda apretada no le dio para más que despedirse de los stiletos, tal y como recomendaron inicialmente sus médicos, y quedarse en zapatos bajos, con taco de sólo cinco centímetros. Son ésos que en el mundo de la moda son conocidos como pumps o pompaen referencia a Madame de Pompadour, duquesa-marquesa de Pompadour y de Menars, que impuso ese calzado en 1700. Y pese a que se trata del mismo modelo que usa la reina de Inglaterra y su par chilena, Michelle Bachelet, la presidente argentina no se sintió cómoda sin sus tacos aguja que le ayudan a que sus piernas se vean más estilizadas.

Así, con bota ortopédica y taco bajo, Cristina de Kirchner desfiló el miércoles en tierra brasileña con un vestido chemise floreado, de colores estridentes, como se usan ahora. Igualmente, no faltó el cinturón ancho para remarcar el talle avispa y una cartera Hermés violeta que sintonizaba con las flores del vestido.

Tan combinada de pies a cabeza como el martes al atardecer cuando llegó a Brasil. Ese día bajó del avión con un look ejecutivo y los pumps, pero en traje de pantalón negro cruzado con ribetes en color manteca y cartera haciendo juego. Esa tendencia a engamar sus prendas con el calzado, los accesorios y el maquillaje pareciera ser el único hilo conductor de su indefinido look. Una inclinación demodé que muchas veces desluce su ajuar.

Eso fue lo que advirtió el diseñador Benito Fernández. En diálogo con este diario, uno de los modistos preferidos de las celebridades locales y también internacionales (sus prendas fueron seleccionadas para vestir a Sarah Jessica Parker en la segunda parte del film Sex and the city), una voz autorizada dentro del fashion argentino, habló sobre debilidades y fortalezas. Veamos.

Periodista: ¿Cómo definiría el look de Cristina de Kirch

Benito Fernández:
Es un estilo muy cambiante, oscurecido o multicolor según la situación por la que esté atravesando el país. Cuando el clima es de crisis, cuando hay conflicto social, ella se vuelca a la ropa discreta y oscura, como cuando fue el problema con el campo. En cambio, cuando las cosas marchan bien, se viste de colores. Pero es entendible, la moda tiene que ver con eso, refleja nuestro estado de ánimo. De todas maneras, hay un hilo conductor en sus elecciones pese a los cambios de estilo. Siempre elige zapatos cerrados y de taco alto, escote en «v», el cabello largo y suelto, los pañuelos en la garganta cuando hace frío, tailleurs y el maquillaje siempre recargado.

P.: ¿Cuáles son los aspectos que debería cambiar para mejorar su estilo?

B.F.: El hecho de ser autodidacta. Es muy difícil generar tendencia sin asesoramiento para ella que no es especialista en moda. Le falta modernidad y su estilo carece de naturalidad. No contar con estilistas, maquilladores o asesores de imagen le juega en contra. También el hecho de estar tan expuesta como mandataria y haber asumido en un momento complicado del país no la favoreció. Si hubiera crecido como primera dama quizás hubiera podido lucirse más en los momentos críticos como el caso de Michelle Obama en Estados Unidos.

P.: ¿Qué consejo le daría como especialista?

B.F.: Que no exagere tanto con el make up, que varíe el peinado y que repita los equipos que mejor le quedan. Como ese traje que usó el día de su asunción, el día que más correcta estuvo, se la veía creíble, distinguida y diferenciable del resto, con un vestuario blanco en medio de tanto hombre vestido de negro.

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