5 de febrero 2009 - 00:00

Una canilla de pagos imparable

Las denuncias por el presunto pago ilícito de $ 54 millones por parte del Estado al grupo de aseguradoras Accolade Pool, realizadas en diciembre por los titulares de la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), Manuel Garrido, y de la Unidad de Investigación Financiera (UIF), Raúl Pleé, sacudieron el letargo del verano judicial. El caso nació a partir de un reclamo de un grupo de aseguradoras, por unos que habrían sido firmados a principios de los 80 con la hoy liquidada Caja Nacional de Ahorro y Seguro, y escaló por vía administrativa hasta convertirse en un desembolso millonario (las aseguradores en un comienzo demandaban $ 9 millones aproximadamente) al contado, que despertó sospechas en el propio ministerio, al punto de iniciar un sumario interno y remover de su cargo político a quien había autorizado el pago: Juan Cayetano Intelisano.
El reclamo había recorrido los pasillos de Economía durante años, a medida que la Justicia argentina desestimaba una y otra vez la demanda, debido a la falta de pruebas (los contratos firmados, por ejemplo, nunca fueron presentados). A pesar de estos fallos, las aseguradoras avanzaron en su querella por la vía administrativa. Según la denuncia, existieron tres actores clave para que se produjera este progreso: el ex subsecretario de Legales Osvaldo Siseles (a quien se lo acusa de ser el supuesto contacto de la aseguradoras en el ministerio y de dar vía al expediente, si bien ya no era funcionario cuando se produjo el pago), la ex directora de Asuntos Jurídicos Yolanda Eggink (quien habría prestado conformidad para el desembolso y ordenado que se pague en efectivo) y el ex director de Administración y ex subsecretario de Administración Patrimonial Juan Cayetano Intelisano (señalado como quien autorizó y realizó el pago).
A partir de estas tres instancias (en las que también intervinieron la SIGEN y la Procuración del Tesoro prestando conformidad al pago), el supuesto pago se disgregó en más de 20 empresas, la mayoría sociedades anónimas y sin domicilio declarado. Una operatoria por la que se acusa a los supuestos responsables de presunto lavado de dinero, y que tiene como principal señalado al empresario croata Johann Holjevac.
Tampoco es la primera vez que se descubren graves irregularidades dentro de la estructura del ministerio: los casos Meller y Greco (por el que Eggink y Siseles están procesados) dieron cuenta de una estructura interna que funcionaría hace años y que habría realizado presuntos pagos ilegítimos por casi $ 480 millones, a través de causas judiciales, que no se habrían debido pagar. En el centro de este escenario se encontraría Holjevac, quien gestionaría negocios desde los 90 con funcionarios del ministerio.

Dejá tu comentario