29 de mayo 2015 - 00:00

Una “Carmen” de nuestros días en el Argentino platense

Enrique Folger y Adriana Mastrangelo tendrán a su cargo los papeles de Don José y Carmen en el primer elenco de la ópera de Bizet.
Enrique Folger y Adriana Mastrangelo tendrán a su cargo los papeles de Don José y Carmen en el primer elenco de la ópera de Bizet.
 Con otra apuesta fuerte a la taquilla, "Carmen" de Georges Bizet, se verá desde esta noche en la temporada del Teatro Argentino de La Plata. Presentada en su versión original "opéra-comique" con diálogos, la obra contará con tres elencos.

En el que subirá a escena hoy, el domingo 31 y el 7 de junio, los papeles principales estarán encarnados por Adriana Mastrangelo (Carmen), Enrique Folger (Don José), Leonardo Estévez (Escamillo) y María Bugallo (Micaela); en las funciones de los sábados 30 de mayo y 6 de junio el elenco estará encabezado por María Luisa Merino, Charles Dos Santos Cruz, Gustavo Gibert y Rocío Giordano, mientras que en la del jueves 5 se podrá ver a Anabella Carnevali, Juan Carlos Vassallo, Mario De Salvo y Eugenia Coronel Bougnon en los papeles principales.

Valeria Ambrosio asumirá la puesta en escena y la dirección orquestal estará en manos de Tulio Gagliardo Varas (29, 30, 31, 6 y 7) y Alicia Pouzo (5). Participan el Coro Estable preparado por Hernán Sánchez Arteaga, el Coro de Niños a cargo de Mónica Dagorret y la Orquesta Estable.

Dialogamos con Mastrangelo:

Periodista: ¿De qué manera está encarada esta producción en lo escénico y musical?

Adriana Mastrangelo
: La producción está encarada, escénicamente, con eclecticismo. La historia ocurre más o menos ahora y en un lugar que podría ser el nuestro. Toma coreografías y lenguaje de la comedia musical, con un coreógrafo y un conjunto de bailarines que vienen de la danza clásica, del jazz o de la danza contemporánea, y tienen un gran protagonismo. Valeria Ambrosio viene del teatro musical y se permite un punto de vista extranjero, por decirlo de alguna manera... una extranjera enamorada que va al descubrimiento del género ópera. Sin perder ese sentido de gran espectáculo, la puesta hace foco en los personajes: buscamos adentrarnos en esa historia violenta como en una operación a corazón abierto. Ambrosio sugirió escuchar lo que nos pide el cuerpo, y yo personalmente disfruté de esa libertad y descubrí aspectos nuevos de mi personaje y de mis recursos como intérprete. Estamos trabajando con una versión lo mas cercana posible al original escrito por Bizet, con los diálogos hablados.

P.: ¿Y en lo musical?

A.M.: Estamos logrando una versión fresca y emotiva. El maestro Gagliardo conoce al detalle esta partitura que ha dirigido muchas veces. Sus indicaciones musicales apuntan a entender y expresar mejor ciertos matices de nuestros personajes. En los ensayos va diciendo con nosotros, en silencio, cada palabra. Me gusta mucho su tranquilidad y la naturalidad con la que acompaña las voces, respirando con nosotros y atento a los detalles. He notado que en la orquesta hay muchos músicos jóvenes que tal vez están haciendo "Carmen" por primera vez, y eso me alegra. El coro está en un nivel excelente, y me sorprendió escuchar un coro de niños con un sonido natural y preciso. Es digno de remarcar el hecho de que haya tres elencos.

P.: ¿Cuál es su visión personal del personje de Carmen?

A.M.:
Es un papel infinito, y no aspiro a tener una versión definitiva. Me gusta pararme frente a lo desconocido, volver a leer la partitura sola, cantando bajito y descubrir nuevos matices, seguir estando atenta y dispuesta al riesgo. Agradezco haber hecho mi primera Carmen en la versión de Calixto Bieito, en España. Pude ver una corrida de toros mientras estábamos ensayando y conocer esa escena arcaica en la que dos seres vivos enfrentan su muerte. Fue terrible para mí estar en la plaza de toros, con el rechazo total que siento por la violencia. Es el límite de la civilización, la frontera. Aunque Bizet nunca haya estado en España, creó una opera que nos lleva al límite y uso la metáfora de la corrida de toros. ¿Cómo es posible que un hombre mate a la mujer que lo apasiona? ¿Cómo es posible que estas mujeres víctimas mueran en manos del hombre a quienes ellas entregaron su confianza? Carmen no es una historia de amor.

P.: Usted también estuvo en la puesta de Marcelo Lombardero.

A.M.:
Esa vez pude conectarme más con el erotismo y la alegría de Carmen, animarme a integrar el cuerpo en movimiento. El derecho a la libertad. Esa Carmen fue muy cercana a mi persona. En esta tercera me resuena su coraje para hacer que la vida valga la pena. Carmen sale del trabajo y se pone a cantar para la gente que está en la plaza: así es su entrada a escena, y ahí uno se da cuenta de que es una mujer extraordinaria. Es mi primera Carmen con una directora escénica, y me resultó muy interesante su lectura. Fue impresionante ver una producción periodística con la foto y la historia de cada una de las mujeres victimas de violencia de género del último año en la Argentina. Creo que es importante que exista la posibilidad de llevar a un plano artístico los temas que nos comprometen como sociedad. El arte nos puede ampliar el horizonte, nos puede sanar.

P.: Se trata de uno de los papeles más emblemáticos de su cuerda. ¿Cuál es la clave para despegarse de los clichés asociados a él?

A.M.:
No sé si he logrado apartarme de algún cliché, y no creo en buscar la originalidad. Cuando uno está frente a una obra como ésta creo que tiene que concentrarse por completo en lo que el compositor dejó escrito. Hacer a un lado las opiniones y gustos propios y practicar para cantar cada nota, cada palabra como fue escrita y con todas las indicaciones de tiempo, de matiz, incluso los momentos en los que hay que tomarse libertades también estan indicados por el compositor. Y en esta práctica aparece la naturaleza del interprete.

P.: ¿Qué le aporta a esta ópera la actualización del drama?

A.M.:
Sí, aun no me ha tocado hacer una Carmen con mantón de Manila y castañuelas... Las obras con las que trabajamos pertenecen a varios tiempos: el tiempo en el que fueron escritas, el tiempo en que el autor situó la historia, y el tiempo en que la estamos representando. Entonces es natural que los directores de escena tengan que tomar una decisión libre al respecto. "Carmen" tiene actualidad, y también tiene un torero, una frontera con contrabandistas y un grupo de gitanos... forzar tiempos y lugares nos deja en un bordecito muy cercano al ridículo. La actualidad de una versión no pasa por algo formal.

Entrevista de Margarita Pollini

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