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Una ciudad atrapada en su pesadilla
El lugar más bullicioso de esta ciudad paralizada por la tragedia del día 11 es el centro de emergencias que coordina a los equipos encargados de rescatar a las víctimas del brutal tsunami y facilita información sobre la central nuclear de Fukushima.
Militares, personal de rescate, funcionarios y periodistas corretean por pasillos y oficinas en busca de las últimas noticias que llegan desde la costa, donde ciudades como Soma o Iwaki fueron prácticamente borradas del mapa.
En la ciudad de Fukushima sólo unos pocos supermercados permanecen abiertos y cada vez circulan menos coches ante la absoluta ausencia de combustible, reservado ya para los equipos de emergencia y convoyes especiales.
Es imposible conseguir alimentos frescos y las repisas vacías de los «combini», que han dejado de abrir sus habituales 24 horas, son un deprimente ejemplo de lo vulnerable que es un país como Japón.
Los helicópteros de las Fuerzas de Auto Defensa sobrevuelan la ciudad con mayor frecuencia y la atmósfera que se respira confirma que Japón vive días similares a los de la II Guerra Mundial.
Las constantes réplicas ya no sorprenden a unos residentes refugiados en sus casas, sin agua corriente e incomunicados por la falta de transporte ferroviario, cuyo único consuelo es que ya no hay cortes de luz, al menos en el centro.
Lo peor se encuentra en la costa azotada por el tsunami, convertida en un caos de lodo y escombros, donde poco a poco se extinguen las esperanzas de encontrar supervivientes y espera un largo trabajo de reconstrucción.
Los oficiales de policía se encogen de hombros si se les pregunta cuándo se normalizará la situación, mientras en las estaciones de servicio los empleados, que se mantienen en sus puestos para rechazar a los curiosos, ni siquiera saben si hay camiones cisterna en camino.
Las únicas señales positivas las aportan algunas obras de reparación de infraestructuras, algunos colectivos públicos y el tímido recorrido de un tren de dos vagones por las maltrechas vías de Fukushima.
Agencia EFE


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