Sin velo, con el chador abierto y con ropas coloridas. Así se muestra Zahra Rahnavard en la campaña electoral junto a su marido y candidato presidencial, Mir Husein Musavi. Se trata de una intelectual muy conocida en Irán.
Teherán - Un cartel poco habitual inunda las calles de Teherán y de las grandes ciudades de Irán, en estos días preelectorales. En éste aparece en primer plano el ex primer ministro y candidato Mir Husein Musavi de la mano de su mujer, que tiene abierto su chador hasta la cintura dejando ver una camisa de color rosa y un pañuelo oscuro con flores de colores con el que refuerza que su cabeza está bien cubierta.
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Una manera de actuar nada habitual en la República Islámica, donde las mujeres de los políticos van tapadas totalmente de negro y suelen mantenerse al margen de las actividades públicas de sus esposos.
Pero Musavi decidió romper con todos los cánones que imperaban en Irán después de la Revolución y hacer campaña para las elecciones del 12 de junio junto a su mujer, Zahra Rahnavard, de 64 años. Pero nadie mejor que ella, en su opinión y la de su equipo, para ayudarlo a atraer los votos de las mujeres, que fueron las que más votos le dieron al ex presidente Mohammad Jatami cuando fue electo presidente por primera vez en 1997. La jugada, por ahora, le ha salido perfecta.
Musavi sube cada vez más en las encuestas -algunas dicen que ya supera al presidente Mahmud Ahmadineyad- y Zahra se convirtió en la gran protagonista de estas elecciones.
Sus apariciones en la plaza pública dieron aire fresco a unos comicios donde cuatro candidatos representan a la vieja guardia que lleva gobernando este país desde que venció la Revolución. «Las mujeres tienen que sentirse libres y seguras. Tiene que permitírseles escoger libremente su carrera, trabajo, modo de vida y manera de vestir», dijo Zahra esta semana en una reunión ante decenas de pares que apoyaban a Musavi. Se dice que ya desde la época de la Revolución, cuando trataba de impulsar los valores islámicos, era una buena oradora.
Y es que Zahra Rahnavard no es una mujer corriente. Desde hace varias décadas es una de las intelectuales, artistas y activistas femeninas más importantes de Irán, y dentro del país tiene un reconocimiento similar al de la Nobel de la Paz Shirin Abadi.
«Lo que los extranjeros no entienden es que para muchos iraníes Zahra Rahnavard es más conocida que su esposo, que dejó de hacer política hace 20 años», explicaba un veterano periodista gráfico al verla hablar en un acto organizado para apoyar la candidatura de Musavi en Teherán ante más de 15.000 personas, la mayoría jóvenes, y donde fue recibida con calurosísimos aplausos.
«Musavi hizo muy bien al incluirla a ella en la campaña, nos da mucho apoyo», dijo Fátima, de 21 años, que se encontraba entre los asistentes. La trataban como a una estrella. Levantaba la mano, saludaba sin el mayor gesto de excitación.
La mujer estudió escultura bajo la tutoría del gran artista iraní Parniz Tanavoli, un aspecto del que se siente orgullosa.
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