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Una derrota de miércoles
Marco Pérez es felicitado por todos. El delantero colombiano marcó los dos goles y, con su velocidad, complicó a toda la defensa del Rojo.
Independiente intentó manejar la pelota de entrada, pero le faltó precisión, y con el correr de los minutos, Hernán Encina y Aued se fueron haciendo dueños del sector, respaldados por un Rinaudo que abusó del juego brusco (debió ser expulsado por un permisivo Pezzotta), pero quitó todo lo que pasaba por su sector.
Independiente fue cediendo pelota y terreno y lo pagó muy caro, porque a los 21 minutos Marco Pérez se le escapó a Vella y a Tuzzio y definió a lo Messi, cuchareando la pelota por sobre la salida de Gabbarini.
Sin juego, el equipo de Gallego apeló al sacrificio y, a base de fuerza, emparejó el partido, aunque daba ventajas defensivas que Gimnasia no aprovechó.
Mancuello empató antes de que termine el primer tiempo, y en el segundo, Gallego hizo entrar a Velázquez por Acevedo, pasando a Vittor a la mitad de la cancha, tratando de solucionar los problemas de las dos líneas.
El segundo tiempo fue parejo, pero otra escapada de Marco Pérez volvió a poner en ventaja a Gimnasia, cuando el técnico de Independiente ya había puesto a Leonel Núñez y a Patricio Rodríguez para buscar el triunfo.
Independiente, con mucho amor propio, empujó a Gimnasia contra su área y lo llenó de centros, pero le faltó precisión para poder empatarlo.
Ni los remates de Núñez, que esta vez estuvieron descalibrados y pasaron todos por arriba del travesaño, ni las apiladas por la izquierda de Patricio Rodríguez dieron resultado.
Gimnasia terminó defendiendo el empate «a lo Independiente», con una buena actuación de Sessa, y esta vez, el equipo de Gallego se quedó con las manos vacías.
Independiente sigue siendo el puntero del campeonato, pero ahora está derrota avivó la esperanza de aquellos que lo perseguían y el Torneo Clausura ganó emoción, porque tiene un «pronóstico reservado».


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