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Una despedida con mucha autocrítica
El saludo de Claudio Borghi con el presidente Jorge Ameal en la despedida.
Lo cierto es que Boca se quedó sin director técnico, y Roberto Pompei empezó un interinato hasta fin de año mientras los dirigentes deciden sobre un gran abanico de posibilidades que van desde Alfio Basile hasta la dupla Alfredo Cascini-Marcelo Delgado pasando por técnicos tan distintos como Julio Falcioni (que parece el principal candidato, aunque el presidente de Banfield, Carlos Portell, quiere dinero para rescindir el contrato), Américo Gallego, Miguel Ángel Russo, Blas Giunta y Guillermo Barros Schelotto.
Hasta el propio Pompei se ilusiona con que le pase lo mismo que a Sergio Batista en la Selección: «Es muy pronto para decir algo, pero a quién no le gustaría ser técnico de Boca. Ahora tengo por delante el partido con Arsenal y después veremos cómo sigue».
Claudio Borghi explicó su decisión: «El mundo Boca no me sobrepasó ni me cansó. Sería irrespetuoso decir eso. Lo correcto es decir que me sorprendió. Igual haría un club sin celulares. La vida sería más cómoda para todos. Sin mensajes de texto estaríamos más tranquilos» y también la fundamentó: «Los malos resultados y la falta de una identidad de juego fueron los dos aspectos que motivaron mi renuncia. La conjunción de las dos cosas nos llevaron a tomar esta decisión. Vimos y analizamos los partidos y nos dimos cuenta de que Boca no merece estar en esta situación. Lo confirmamos con River. Por eso quizás un cambio de técnico le dé otro aire al plantel y tal vez mejore todo». Como siempre, mostró su «sinceridad brutal».


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