Una elección clave para la cruzada k y el pelotón opositor

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Santa Fe - Segunda instancia el domingo en la secuencia de elecciones que se presumían riesgosas para el Gobierno. Después de una serie de triunfos de los oficialismos provinciales identificados en mayor o menor medida con la Casa Rosada -a excepción de Catamarca y Chubut-, la victoria de Mauricio Macri en la primera vuelta de la Ciudad de Buenos Aires le imprimió una doble carga de riesgo al turno santafesino. Allí, la Presidente juega todo su apoyo al jefe de diputados del FpV, Agustín Rossi, en una pelea polarizada entre el legislador y el actual ministro de Gobierno de Hermes Binner, Antonio Bonfatti, bien posicionado para garantizar la continuidad del Frente Progresista a partir del 10 de diciembre.

Todas las elecciones que tuvieron lugar hasta ahora no demuestran un reclamo ciudadano de giro en el rumbo de Gobierno y, en cambio, dobla la apuesta para que se sostenga el camino económico y político iniciado. Y ninguno de los presidenciables tampoco parece ofrecer un cambio drástico en ese sentido.

Con un triunfo del socialista, una semana después la Casa Rosada descuenta otra derrota de Daniel Filmus, en la segunda vuelta porteña. Por último, el 7 de agosto, Córdoba le asegura otra derrota a la Presidente: es que allí el kirchnerismo no lleva un candidato a gobernador propio tras el fracaso de un acuerdo con el de Unión por Córdoba, José Manuel de la Sota, para la integración de la fórmula. Sin ese respaldo delasotista el Gobierno no podía aspirar a derrotar a Luis Juez, el candidato del Frente Cívico.

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Lo que pase en Santa Fe servirá también para entronizar a los candidatos a Presidente. Un triunfo de Bonfatti permitirá que tanto el propio Binner, como Ricardo Alfonsín y Lilita Carrió, levanten el brazo victorioso porque, más allá de apropiarse de los festejos, los tres son socios políticos en esa alianza provincial. Alquimia que, sin embargo, no pudieron reeditar a nivel nacional.

En cambio, si Rossi es elegido gobernador el domingo, Cristina de Kirchner soñará con ganar en octubre en una provincia que siempre le ha sido hostil. Sin embargo, gane o pierda Rossi, el justicialismo logrará equilibrar a su favor el manejo de ambas cámaras legislativas, lo que redundará en un dolor de cabeza para un gobernador de signo opuesto.

El peronismo se juega todo el domingo. Gobernó Santa Fe entre 1983 y 2007 de la mano, entre otros, de José María Vernet primero, Carlos Reutemann y Jorge Obeid, hasta que el socialismo le arrebató la plaza de la mano de Binner. Por ahora todo parece indicar que ese escenario no se modificará.

Sin posibilidad constitucional, la provincia es una de las pocas -junto con Mendoza- que no tiene reelección. Y esa llave le permitió a Binner hacer de la continuidad el lema de campaña de su delfín.

La escena santafesina terminó de nacionalizarse definitivamente esta semana con la llegada de la Presidente para respaldar a su candidato. Para Binner la presencia de Cristina el martes en Puerto San Martín fue irritante. La jefa de Estado cuestionó el crecimiento de Santa Fe en relación con el avance económico de otras provincias y horas después el socialista salió a responderle con números en la mano que demostraban lo contrario, y recordó también el paso de la mandataria el 20 de junio en Rosario, por el Día de la Bandera, en un acto en el que el gobernador no pudo concretar su discurso en medio de silbidos provenientes de agrupaciones kirchneristas.

Y como si algo faltara, para atizar aún más el último tramo de la campaña reapareció Carlos Reutemann. «Qué parte de soy peronista no entendieron», se desmarcó el senador y exgobernador que sigue pensando en ser candidato a presidente en 2015. Pero es cierto que nunca tuvo feeling con Rossi y por eso en la interna no ocultó su respaldo al intendente de Rafaela Omar Perotti. Hasta aquí, Reutemann que no sólo se negó a volver a presentarse para la gobernación pese al clamor de un amplio sector del PJ, sino que pegó un portazo en el Peronismo Federal y luego también le cerró la puerta a algún acuerdo con el sector de Mauricio Macri.

A Bonfatti, en cambio, se lo vio relativamente tranquilo estos días, quizás porque confía en los resultados de las encuestas que lo ubican primero y en lugar de criticar a Rossi dirigió toda su artillería contra el cómico Miguel del Sel, el candidato de Macri que promete hacer el domingo una buena elección subido a la ola triunfalista del jefe de Gobierno porteño.

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