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Una fiesta en la que faltan los comensales

Lo mejor de estos días les tocó a las empresas vinculadas a las materias primas (+4,2%), seguidas por las de consumo masivo (+3,2%). La suba de las primeras estuvo vinculada de manera directa con la devaluación del dólar, que retrocedió un 0,64% en la última semana (1,27% en catorce días, alcanzando el mínimo desde agosto de 2008) frente a las principales monedas, mientras las segundas reflejaron la apuesta a una temporada navideña que no sería tan mala como parecía en algún momento. Dada la dependencia que están mostrando todos los activos financieros de la suerte del dólar, es bueno hablar un poco más sobre el tema.
En las últimas ruedas, los especialistas en el mercado cambiario han dado un relativo paso al costado aguardando a lo que pueda deslizar mañana el presidente Obama respecto del futuro del yuan y del dólar, tras reunirse con las autoridades chinas.
Lo que está claro es que las autoridades norteamericanas no pueden hacer mucho para evitar el derrumbe del dólar, así que a pesar de que en los próximos días tenemos una serie de datos relevantes (hoy ventas minoristas, mañana producción industrial y pasado precios minoristas) posiblemente el billete siga siendo el rey. Antes de concluir que ya entramos de lleno en el tradicional rally de Navidad, es bueno tener en cuenta que el volumen negociado en la última semana fue el más bajo del año (28% debajo de lo normal) y la rueda del viernes quedó como la tercera más pobre de 2009. Si esto no lo previene de la desmesura, atención con el 1,39% que perdió el precio del petróleo en la semana y el 1,92% que ganó el oro.


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