4 de enero 2022 - 00:00

Una historia clínica que no para de crecer

Río de Janeiro - Jair Bolsonaro, de 66 años, ha sufrido varios problemas de salud desde que asumió el poder el 1 de enero de 2019, en su mayoría relacionados con la puñalada que había recibido el año previo, en plena campaña electoral.

El 6 de septiembre de 2018, un mes antes de la primera vuelta de las presidenciales, Bolsonaro fue apuñalado en el abdomen en medio de la multitud durante un acto de campaña en Juiz de Fora, estado de Minas Gerais (sureste de Brasil). Su atacante, un hombre con problemas mentales, le perforó varias veces el intestino, lo que le hizo perder más de dos litros de sangre. Lo operaron de urgencia en un hospital local y luego lo trasladaron al Hospital Albert Einstein de San Pablo.

Acumulación

Pocos días después, el 12 de septiembre, volvió a ser operado debido a adherencias en su intestino delgado. También le repararon una fístula en una sutura de la primera cirugía.

El 29 de septiembre de 2018, 22 días después del ataque y cuando faltaba apenas una semana para los comicios, Bolsonaro fue dado de alta, pero no pudo participar en los debates televisivos.

Casi un mes después de su asunción, el 28 de enero de 2019, se sometió a una nueva operación para retirarle la bolsa de colostomía que debió usar tras el atentado. La cirugía, que duró siete horas, resultó más compleja que lo previsto debido a la presencia de adherencias intestinales.

El 8 de septiembre de 2019 Bolsonaro volvió a ser internado y fue operado por cuarta vez para corregirle una hernia abdominal en la cicatriz de la operación anterior.

El 23 de diciembre de ese año pasó la noche en un hospital de Brasilia tras sufrir “una caída en el baño”.

El 6 de julio de 2020, recibió diagnóstico de covid-19. Presentó síntomas leves y, en medio
de polémicas, tomó hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria probadamente ineficaz contra el nuevo coronavirus.

El jefe de Estado, que desde siempre ha minimizado la dimensión de la pandemia, se recuperó tras 19 días de aislamiento en la residencia oficial de Brasilia, y obtuvo un test negativo el 25 de julio. Al día de hoy, asegura no haberse vacunado contra el nuevo coronavirus.

El 25 de septiembre de 2020 Bolsonaro se sometió a una cirugía para retirarle un cálculo renal.

El 14 de julio del año pasado ingresó en el hospital para tratar una obstrucción intestinal y una crisis de hipo que le duró diez días. Los médicos optaron por un “tratamiento conservador”, sin cirugía.

Ayer debió ser internado de urgencia en San Pablo por una nueva obstrucción intestinal.

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