26 de septiembre 2011 - 00:00

Una multitud ayer en San Nicolás

Miles de fieles católicos confluyeron ayer en el santuario de la Virgen María del Rosario, en San Nicolás, para celebrar el 28º aniversario de su aparición en esta ciudad del norte bonaerense.

Decenas de micros, combis y autos particulares rodearon el «campito», aledaño al templo, desde donde ayer a la tarde una multitud partió en procesión con la imagen de la Virgen. A finalizar, en el mismo lugar, habrá una homilía del obispo de la diócesis, Héctor Cardelli.

Una hilera interminable de fieles aguardó bajo un fuerte sol para ingresar al santuario con el fin de agradecer, pedir o simplemente posar por unos segundos sus manos sobre la imagen de la Virgen.

«Vinimos desde Mendoza, llegamos esta mañana (por ayer) y realmente estamos muy contentos a pesar del cansancio, porque valió la pena estar acá», dijo Graciela, quien junto a un grupo de cuatro mujeres esperaba su turno para ingresar en el templo. «Tenemos mucha fe en la Virgen de San Nicolás, somos devotas de su amor que es infinito», completó la mujer, quien llegó a esta ciudad del norte bonaerense en un micro rentado, con otros 40 fieles.

Desde Necochea, en la costa sur bonaerense, arribó el sábado a la noche Juan José con su esposa, Gladys, y su hijo Jhonatan, dispuesto a vivir por primera vez la celebración religiosa del aniversario del acontecimiento mariano. «Es la primera vez que venimos y realmente esto es algo maravilloso, es increíble la cantidad de gente que hay acá», comentó el hombre, quien trajo a su familia en su automóvil. «Venimos a agradecer por nuestra salud y la de nuestro hijo», sostuvo el hombre.

Tras un vallado de caños, cientos de personas de toda edad, visitantes lejanos y fieles de la zona, se agolpan, cámaras en mano, a la espera del paso de la imagen mariana, en su recorrido por las calles del barrio en procesión.

El sol fue intenso ayer en San Nicolás, donde los negocios cercanos al santuario agotaron el agua mineral y por poco también las gaseosas, pese a que muchos visitantes trajeron bebidas en sus heladeras de acampe, junto con sombrillas y reposeras, para matizar la larga espera.

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