- ámbito
- Edición Impresa
Una multitud de jóvenes e inédita protesta reciben al Papa en España
El centro de Madrid fue escenario ayer de choques verbales y físicos entre militantes laicistas y creyentes católicos que se congregan para recibir a Benedicto XVI. Miles de antipapistas recorrieron las calles con consignas contrarias al gasto estatal en el encuentro ecuménico, que finalizará el domingo.
Benedicto XVI llegará hoy a Madrid para presidir el encuentro de la juventud y otros actos de alto valor para los creyentes, como un vía crucis que se prevé masivo. Hoy por la tarde, Joseph Ratzinger presidirá una misa desde plaza Cibeles, y el domingo cerrará la JMJ con otra celebración multitudinaria. El encuentro fue inaugurado oficialmente el martes por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio Rouco Varela.
A la conocida brecha cultural entre sectores laicos militantes y confesionales españoles, se suma la crisis económica que vive el país, lo que encendió la mecha ayer en las calles de Madrid.
Un centenar de asociaciones laicas, cristianas progresistas, ateas, de izquierda y de homosexuales convocaron a los manifestantes que recorrieron el centro de Madrid con lemas como «Dios sí, Iglesia no», «No con mis impuestos» o «Esta no es la juventud del Papa».
Encuentro
La manifestación recorrió el centro de Madrid, pasando por la conocida Puerta del Sol, con cánticos y gritos como «iros a misa» y «el Papa es un nazi» y se encontró con cientos de peregrinos. Un importante cordón policial procuró separar a ambos bandos.
«¡Viva el Papa!», «¡Esta es la juventud del Papa!», gritaron los peregrinos, algunos de los cuales rezaron y cantaron al paso de la manifestación exhibiendo sus crucifijos, mientras los contrarios respondieron con un «Yo soy pecador, pecador, pecador».
Uno de los manifestantes, Ignacio, de 18 años, sangraba por la nariz tras haber recibido un puñetazo de un peregrino.
«Estaba en la manifestación con mi padre, y uno de los católicos me ha dado un puñetazo en la cara», aseguró.
Banderas republicanas y con los colores del arco iris, ícono gay, ondeaban sobre los manifestantes.
Según los convocantes de la protesta, las administraciones estatal, regional y local han gastado un piso de 50 millones de euros y hasta 100 millones, según la fuente que se cite. El monto obedece al montaje del encuentro, la seguridad, alojamientos gratuitos en colegios y polideportivos públicos, y la creación de un pase de subte rebajado. Ello se da en un marco de múltiples recortes sociales y el anuncio del aumento del metro desde 1 euro a 1,50.
Respuesta
Los organizadores de la JMJ insisten, por su parte, en que los costos del evento se solventan un 80% de los propios peregrinos y el resto de patrocinios de grandes empresas. Alegan, además, supuestos beneficios por 100 millones de euros.
La detención el martes de un estudiante de química ultracatólico mexicano que supuestamente quería atentar contra la manifestación anticatólica no desanimó a los participantes. El joven, identificado como José Alvano Pérez Bautista y que hoy será indagado, se encuentra en España estudiando en el Instituto de Química Orgánica General del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y planeaba atentar mediante gases asfixiantes y otras sustancias químicas, según la Policía. Los investigadores dieron con él ya que anunció su intención en foros de internet, donde pedía voluntarios que lo ayudaran a llevar a cabo su propósito.
La protesta también recibió críticas de responsables de la Iglesia como el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, que llamó «paletos» a los convocantes; el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino, que los tachó de «parásitos»; mientras la organización antiabortista Hazte Oír la calificó de «acto de hostigamiento de una minoría radical». Aunque no todo en la jerarquía católica fueron críticas: el joven obispo español Xavier Novell estimó el acto «lícito», «legítimo y respetable».
En el plano organizativo y más allá de la polémica, grupos de peregrinos de toda España acampaban ayer en plazas y avenidas, en un ambiente festivo, a la espera de la llegada de Benedicto XVI. Algunos optaron por acudir al parque del Retiro, cerca del centro, y pedir perdón en alguno de los más de 200 confesionarios instalados desde el martes. Allí, el propio Benedicto XVI actuará como confesor el sábado.
Agencias AFP, EFE y DPA, y Ámbito Financiero


Dejá tu comentario