30 de octubre 2017 - 00:00

Una multitud salió a las calles a defender la unidad de España

Fueron 300.000 personas según la Policía y más de un millón de acuerdo con los organizadores. Colapsaron Barcelona.

UNIÓN. “Votarem” (votaremos) fue el lema más repetido en la masiva manifestación en respaldo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.
UNIÓN. “Votarem” (votaremos) fue el lema más repetido en la masiva manifestación en respaldo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.
Barcelona - Al grito de "¡todos somos Cataluña!" y "¡que viva España!", centenares de miles de catalanes (300.000 según la Policía local, 1 millón según la delegación del Gobierno español y 1,1 millones según los organizadores) tomaron ayer el céntrico Paseo de Gracia de Barcelona para proclamar la unidad de España y protestar contra la decisión tomada el viernes por el Parlamento catalán de crear una república independiente.

"La mayoría silenciosa nos hemos dado cuenta del golpe que dieron en el Parlamento por dos veces y hemos decidido salir a la calle también", señaló Adrián, de 25 años, con una bandera española a su espalda.

"El Gobierno español actuó tarde y no del todo bien el 1 de octubre", cuando se celebró el referéndum de independencia declarado ilegal por la Justicia española, "pero ahora está intentando hacer las cosas más pacíficas", prosiguió el estudiante de "fitness" y empleado en hostelería, que hasta ahora se había sentido "reprimido".

Ayer, en el mismo lugar en el que ocho días atrás los independentistas habían reclamado la salida de prisión de dos de sus activistas más conocidos al tiempo que protestaban contra la intervención de la autonomía por parte del Gobierno central de Mariano Rajoy, podían leerse carteles con lemas como "Divorcio mal negocio", "Exigen tener libertad para quitárnosla", "Nos habéis robado la democracia" y "Cataluña somos todos".

"Estoy aquí para decir que Cataluña somos todos, no un bando y otro. Yo soy catalán, hijo, nieto y biznieto de catalanes, y no puedo renunciar a la cultura y a la lengua españolas", apuntó José María, un médico jubilado de 82 años.

"Esto es, primero, una cuestión sentimental y, luego, económica. Es de una estupidez mental tal que no vean que la independencia nos aísla de Europa y que lo económico se va al garete", añadió en la segunda manifestación masiva convocada por Sociedad Civil Catalana en tres semanas.

Con la bandera de España a la espalda y la de la Unión Europea (UE) en la mano se manifestaba también Vecchio, un italiano que tampoco quiso perder la oportunidad de expresarse.

"En Italia necesitamos 150 años y dos guerras mundiales para lograr la unidad. No entiendo qué libertad reclaman en Cataluña. ¿Más de la que ya tienen?", se preguntó.

A su alrededor, una marea humana descendía la céntrica avenida barcelonesa coreando el célebre pasodoble español "¡Que viva España!", al tiempo que ondeaba "senyeres" -la bandera catalana- y reclamaba: "(Carles) Puigdemont, a prisión", en alusión al ya destituido jefe del Ejecutivo catalán que lideró el proceso independentista.

"Es posible que, si encarcelan a Puigdemont, haya aun más enfrentamiento, pero es lo que yo deseo porque se saltó toda la legalidad", dijo María Sánchez, una educadora infantil de 33 años que acudía por vez primera a una manifestación de este tipo.

"La proclamación de la república el viernes fue lo que me decidió a salir a la calle. Me pareció una burla y me enfadó porque pensé que se estaban burlando de nosotros, votando escondidos", explicó.

El viernes, en las calles de Barcelona, decenas de miles de catalanes festejaron la decisión del Parlamento catalán de crear una república independiente. Horas más tarde, el Gobierno español de Rajoy destituyó al Ejecutivo catalán en pleno y convocó elecciones autonómicas para el 21 de diciembre, poniendo así en marcha la intervención de la autonomía que había aprobado el Senado español el mismo viernes.

"Esas elecciones no serán una solución, pero sí un primer paso. Espero que antes haya diálogo, unión entre todos los partidos y que lo que era CiU (el actual PDeCAT de Puigdemont) vuelva a ser un partido democrático", apuntó Emma, una arquitecta de 44 años. "Queremos una Cataluña unida a España, que es nuestra tierra. No queremos que nadie nos manipule. La "senyera" es la bandera de todos los catalanes", agregó, con la bandera oficial catalana a sus espaldas (diferente de la "estelada", estrellada, de los separatistas).

Muy cerca de Emma y sus amigas, un numeroso grupo de manifestantes profería gritos contra TV3, la televisión pública catalana, mientras la unidad móvil se llenaba de pegatinas.

Algunas eran banderas de España, otras decían "Cataluña es España" o "TV3 informa al revés". Los "unionistas" acusan de parcialidad y manipulación al canal público catalán, que siguió presentando a Puigdemont como "presidente" pese a su cese.

"Cataluña está gravemente enferma. La independencia es un paso atrás. Los regionalismos destruirán esta Europa que costó tanto construir", dijo Iñaki González, un ingeniero de 42 años.

"El viernes había gente muy contenta dejándose llevar por sentimientos primarios, pero estas fiestas las tendremos que pagar todos", prosiguió Iñaki, partidario de un referéndum pactado. En su mano, sostenía una pancarta que decía: "Los independentismos son la muerte de Europa. Curemos Cataluña".

Agencia DPA

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