2 de marzo 2015 - 00:00

Una paloma suelta en el recinto y “psicodelia” de diputada K

La Plaza del Congreso concentró a la militancia kirchnerista, que, al igual que en la marcha de los fiscales el 18-F, debió soportar la lluvia durante el último discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa.
La Plaza del Congreso concentró a la militancia kirchnerista, que, al igual que en la marcha de los fiscales el 18-F, debió soportar la lluvia durante el último discurso presidencial ante la Asamblea Legislativa.
Todavía no había llegado Cristina de Kirchner al Congreso cuando Julián Domínguez fue sorprendido desde las alturas. Una paloma que se filtró a través de la cúpula del recinto adornó el traje que llevaba puesto el presidente de la Cámara de Diputados. La materia fecal de la paloma, que se fugó y a la que no se pudo detener, surcó el espacio de la Asamblea Legislativa para aterrizar sobre la manga derecha del saco de Domínguez. El precandidato presidencial y líder del Movimiento San Martín tomó el accidente como un augurio positivo asociado a la buena suerte. Casi como en la Grecia antigua, el exministro de Agricultura y Ganadería leyó el vuelo furtivo con regalo incluido de la paloma como un mensaje de fortuna o un guiño de la providencia teniendo en cuenta la línea directa que tiene Domínguez con el papa Francisco. Luego de limpiarse, recibió a la Presidente en las escalinatas del Congreso y jugueteó con la jefa de Estado durante las casi cuatro horas de discurso de apertura de las sesiones ordinarias.

El operativo de prensa en el Congreso se montó ayer desde las 9:00 am. Las credenciales azules permitían una zona de acceso restringido y lejos de diputados y senadores. Las credenciales rojas eran entregadas para acceder a palcos y al Salón de Pasos Perdidos, donde una pantalla gigante transmitía el discurso. El operativo de seguridad quedó a cargo del Poder Ejecutivo Nacional, que desplazó al Senado en la organización. Incluso una persona que se identificó como "jefe de Seguridad de Presidencia de la Nación" se encargó de controlar todos y cada uno de los palcos que circundaban el estrado donde habló Cristina. La novedad del operativo este año fue la instalación de máquinas de rayos X y de detectores de metales para acceder a los palcos de invitados, una medida que blindó la seguridad presidencial en su último discurso frente a la Asamblea Legislativa.

El secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini, no aguantó y debió salir al baño en un tramo del discurso presidencial. Al completar sus necesidades, el funcionario salió intempestivamente del baño ubicado entre la sala de prensa y Pasos Perdidos. Desorientado, encaró a toda velocidad hacia la salida del Congreso. "¡Por ahí no es. Es por acá, es por acá!". Un asistente lo atajó y le indicó el camino de regreso al recinto de la Cámara de Diputados.

Recién llegados de sus vacaciones, los diputados y senadores lucieron nuevos looks. Héctor Recalde fue uno de los más bronceados, con un look "George Clooney". Sin embargo, el comentario obligado fue el mono de un color dorado estridente que lució la jefa de la bancada kirchnerista, Juliana Di Tullio. Un look psicodélico setentista que acompañó con rouge rojo fuego. También se jugó la interna de Tierra del Fuego en la carrera por conseguir sillas cerca de la Presidente. El senador Julio Catalán Magni (FpV), alineado con Florencio Randazzo para la gobernación fueguina, le ganó la posición a Rosana Bertone, más cercana a Daniel Scioli.