4 de septiembre 2009 - 00:00

Una pesadilla persiguió a Ted Kennedy

 Washington - Una pesadilla acompañó en vida al senador estadounidense Ted Kennedy, fallecido el 25 de agosto a los 77 años. El «león liberal» lamentó cada uno de sus días, su comportamiento «imperdonable» durante un accidente de auto en 1969, que le costó la vida a una colaboradora, publicó el diario The New York Times, citando sus memorias póstumas.

«La noche de Chappaquiddick Island terminó en una horrible tragedia que me persigue cada día de mi vida», escribió Kennedy en sus memorias «True Compass» (Brújula Fiel) antes de morir por un cáncer de cerebro.

El libro saldrá a la venta el 14 de setiembre, pero varios periódicos obtuvieron una copia por adelantado y publicaron extractos.

Según su propio testimonio, Kennedy acudió a una fiesta en la isla, a la que asistieron varias mujeres que habían trabajado para la campaña presidencial de su hermano Robert, asesinado el año anterior. A la medianoche se retiró del lugar en su automóvil con una de las chicas, Mary Jo Kopechne, de 29 años.

Al pasar por un puente, el coche volcó y quedó sumergido en el agua. Kennedy, entonces de 37 años, pudo escapar ileso, pero la joven murió ahogada. El político afirmó haber intentado salvarla, pero esperó diez horas, hasta la mañana siguiente, para informar a la Policía acerca de la tragedia.

La Justicia lo condenó a dos meses de libertad condicional por abandonar la escena del accidente, pero el suceso le marcó su carrera política y dio por finalizadas sus aspiraciones presidenciales.

Por otra parte, el «león liberal» revela que los homicidios de sus hermanos John F. Kennedy (1963) y Robert (1968), profundizaron su alcoholismo «autodestructivo». Asimismo escribió que los homicidios lo dejaron traumado durante años, y que no podía escuchar ruidos de explosiones, como fuegos artificiales o el caño de escape de un automóvil sin sentirse en peligro.

Kennedy describe luego su batalla contra el cáncer de cerebro que le habían diagnosticado un año antes. «Enfrentarlo con una actitud positiva al menos da posibilidades de tener éxito. Hacerlo con una actitud derrotista lo predestina a uno a la derrota. Y el derrotismo no está en mi ADN».

Agencias ANSA y AFP

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