19 de agosto 2009 - 00:00

Una politizada vigilia anoche de familiares

«Los pibes de Cromañón: presente. Ahora: y siempre». Con ese grito una madre, que perdió a su hija en la tragedia de 2004, sintetizó el dolor de los presentes durante la vigilia realizada ayer frente al Palacio de Tribunales a la espera de la sentencia, que se dará a conocer hoy a las 15.

Los familiares de las 194 vidas que quedaron truncas ese 30 de diciembre leyeron en voz alta los nombres de cada una de las víctimas, mientras prendían una vela por cada uno de los fallecidos. Entre los centenares de personas estuvo presente la ex legisladora porteña Vilma Ripoll, dándole un cariz político a la reunión.

El recordatorio iba a comenzar a las 18, pero recién a las 19.30 llegaron los equipos que el Gobierno les proveyó para el acto. Durante la «vigilia simbólica», que finalizó a las 22, llegó la noticia de que los integrantes del grupo Callejeros, que hasta ayer no iban a asistir al

fallo, se harán presentes en el juicio, en el que los familiares piden la pena máxima para los 15 imputados, explicó Marisa, mamá de Gustavo Marchione, víctima de Cromañón.

Además, la mujer resaltó la necesidad de que el fallo sirva para «que algo así no vuelva a pasar, que se controle en los boliches, porque sólo se controló los primeros meses, pero ya no se revisa más. No se ha aprendido nada».

Tampoco faltaron ayer las acusaciones contra el entonces jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, quien fue sobreseído de la causa y a quien consideran uno de los culpables de la tragedia; ni sobre Rafael Levy, dueño de Cromañón y del hotel contiguo, quien fue sobreseído, lo cual fue revocado por la Cámara de Casación.

Aprendizaje

Pocas lágrimas se vieron ayer en los familiares que hace más de 4 años luchan por justicia para sus hijos, nietos, amigos. Tal vez tuvieron que aprender a convertir su tristeza en fuerza para seguir adelante. Muchos creían anoche que la posibilidad de que los imputados reciban cadena perpetua es una «utopía», pero siguen adelante pensando en la instancia de apelación.

El uniforme que vestirán los presentes hoy durante el fallo estará conformado por una remera con las caras de las víctimas fatales que repartieron ayer y que reemplazará la foto que llevan colgada del cuello de sus familiares con «sonrisas congeladas» como ellos describen.

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