La palabra tragedia deriva del griego tragodia (un poema dramático u obra de teatro en lenguaje formal cuya resolución nunca es feliz) compuesta aparentemente por tragos -chivo o cabra- y oide -canción-. Para los etimólogos no está del todo claro cómo los rituales dionisíacos se convirtieron en la base de las actuales comedias y tragedias, pero un somero análisis de lo que está aconteciendo con la actual crisis griega y el comportamiento de los distintos actores evidencia el fuerte vínculo que existe entre ambas formas teatrales y cómo es posible pasar de una a otra casi sin darnos cuenta. Mientras los propios actores se propinaban ayer vítores y aplausos por haber aprobado el segundo paquete de rescate helénico, los analistas y operadores del mercado comenzaron a hablar de un tercer paquete de rescate, desnudando que los números no dan y que Grecia (aun con la quita mayor al 70% que se le impondría a los acreedores privados) no dispone del dinero para pagar sus deudas. Por otro lado, el apuro israelí para solucionar la cuestión iraní ayudó a que el precio del petróleo trepara ayer un 2,52% (el WTI cerró en u$s 105,84 por barril). Tal vez esto tiene más que ver con el temor a que el programa nuclear de Teherán entre en una etapa en que quede más allá del alcance de las fuerzas militares de Tel Aviv, que con la idea de que los iraníes están cercanos a construir a una bomba nuclear. Si bien la Casa Blanca quiere darles más tiempo a las sanciones económicas (aunque casi nadie cree que funcionen, al menos prolongan cierta calma), lo cierto es que se habla de un límite -de Israel- que no pasa de octubre. El problema es que más allá de las sanciones, Washington no parece disponer de ningún otro mecanismo para torcer el brazo del régimen chiita, lo que sólo deja lugar a las alternativas in extremis (armadas) y sus implicancias impredecibles. Frente a esto la visión cortoplacista del mercado y la sobreabundancia de fondos desde Nueva York hasta Pekín es lo que permitió que el Dow trepara ayer un 0,12% a 12.965,69 puntos superando (algunos momentos) por primera vez en 45 meses la línea de 13k. Menos llamativo, aunque tal vez más significativo es que ayer el índice Wilshire 5000 quedó a menos del 2% debajo de su máximo histórico.
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