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Una suba modesta frente a tanto “positivo”

El argumento más esgrimido para explicar el derrumbe de la moneda tuvo que ver con algo que el martes pasó casi desapercibido, pero que destacamos como lo más relevante de aquella jornada: las minutas de la Fed. Como suele ocurrir, el derrumbe del dólar apuntaló los commodities (el oro trepando un 1,89% marcó un nuevo récord en u$s 1.186,9 por onza y el petróleo avanzó un 2,55% a u$s 77,96 por barril) y éstos, a las empresas vinculadas, aunque esta vez los bonos del Tesoro salieron perdedores (la tasa para 10 años trepó a un 3,275%). Claro que esto no fue lo único que impulsó a las acciones. Las noticias de que el número de pedidos de seguro por desempleo de la semana pasada fue el menor del año, que la venta de viviendas nuevas fue el mes pasado la mayor del año, que el ingreso y el gasto personal durante octubre creció y que los precios mayoristas treparon un 0,7% el último mes, también aportaron lo suyo al sugerir por lo menos una modesta recuperación económica.
En realidad, si sumamos todo lo bueno de la jornada, casi podríamos decir que la suba de las acciones fue pobre. Tal vez esto tenga que ver con que el mercado aún aguarda a ver qué camino toma Obama, luego de conseguir la aprobación del Senado a su reforma en el sistema de salud. Si lanza un nuevo plan de estímulo económico o, por el contrario, toma el camino del ajuste, apuntando a más largo plazo y menos política.


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