Obama, quien al final de su mandato está intentando reformar el sobrepoblado y oneroso sistema penitenciario de Estados Unidos, desea reducir el número de presos, frenar el uso del confinamiento solitario y acabar con las sentencias mínimas de cumplimiento obligatorio.
En un artículo de opinión publicado ayer en el diario The Washington Post, que sirvió como previa al anuncio materializado luego durante la jornada, el mandatario citó como caso emblemático de las terribles consecuencias del abuso por parte de las autoridades penitenciarias del confinamiento en solitario el de Browder, un joven negro del Bronx, de Nueva York, que en 2010, con 16 años de edad, fue detenido por presuntamente haber robado una mochila.
El adolescente fue enviado a la penitenciaría de Rikers Island -conocida por la brutalidad de sus guardias- donde, según el mandatario, sufrió abusos de los carceleros y otros reclusos y pasó dos años aislado. En 2013 fue liberado sin haber sido enjuiciado y retomó sus estudios de manera exitosa. Sin embargo, escribió Obama, "la vida era una constante lucha para recuperarse del trauma de ser encerrado a solas durante 23 horas al día. Un sábado, se suicidó en su casa. Tenía apenas 22 años de edad".
El presidente dijo que colocar a menores presos en confinamiento solitario se usa con demasiada frecuencia, sobre todo con afroamericanos y enfermos mentales, y puede tener terribles efectos psicológicos. Anunció, además, acciones ejecutivas (decretos) que prohibirán que los responsables de las correccionales aíslen a presos por "infracciones de bajo nivel". Las reformas involucran a unos 10.000 reclusos.
"¿Cómo podemos someter a presos a innecesarios confinamientos solitarios, conociendo sus efectos, y después esperar que ellos retornen a nuestras comunidades como personas plenas", cuestionó el jefe de Estado. "Eso no nos hace más seguros. Es una afrenta a nuestra humanidad común", subrayó.
"El confinamiento solitario ganó popularidad en Estados Unidos a comienzos del siglo XIX y la racionalidad de su uso ha variado en el tiempo. Hoy es crecientemente sobre usada en gente como Kalief, con desgarradores resultados", afirmó.
Según Obama, unas 100.000 personas permanecen en confinamiento solitario en las cárceles estadounidenses. En 2011, el comité de inspecciones de correcciones del país calculó que los jóvenes detenidos en prisiones federales habían permanecido en aislamiento unas 229.000 horas en celdas muy pequeñas, sin luz, sin ventilación y sin comunicación. Sumadas, esas horas equivalen a más de 26 años de vida.
El mandatario afirmó que "Estados Unidos es una nación de segundas oportunidades", pero alertó que vivir durante tanto tiempo incomunicado socava esa segunda oportunidad para los reclusos que cumplen su condena. "A menudo tienen problemas manteniendo sus puestos de trabajo, reuniéndose con la familia y para convertirse en miembros productivos de la sociedad. Imagínense haber cumplido su pena y luego no poder entregar el vuelto a un cliente o mirar a su esposa a los ojos o abrazar a sus hijos", dijo.
Casi una cuarta parte de la población carcelaria del planeta está en prisiones estadounidenses, aunque Estados Unidos tiene menos del 5% de la población mundial. Los negros y los hispanos representan el 60% de la población carcelaria estadounidense.
Con estos "cambios radicales" Obama "agregó todo el peso" del Gobierno estadounidense "al movimiento para poner fin a la adicción en nuestras cárceles y prisiones al confinamiento solitario y su crueldad", dijo David Fathi, dirigente de la American Civil Liberties Union (ACLU), la principal organización de derechos civiles del país. "Perdimos demasiado con un castigo que nos daña a todos", añadió en un comunicado.
| Agencias AFP, EFE y ANSA, |
y Ámbito Financiero


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