10 de abril 2013 - 00:00

Unidos para ayudar

La inundación en La Plata castigó con dureza a La Plata Rugby, Los Tilos, San Luis, Uni, Albatros, Ensenada y CAR

Nada de ovalada, sólo solidaridad. El club Pucará recibió cientos de donaciones en su sede de Burzaco para ayudar a los clubes de La Plata.
Nada de ovalada, sólo solidaridad. El club Pucará recibió cientos de donaciones en su sede de Burzaco para ayudar a los clubes de La Plata.
Lo del club fue emocionante; todo se dejó de lado en función de ayudar a los que más lo estaban necesitando. Así explicó Mario Barandiarán lo que pasó en su club, La Plata Rugby Club, en los últimos días después de la terrible tormenta que dejó a gran parte de la capital de la provincia de Buenos Aires bajo el agua.

Su club fue uno de los siete de la Unión de Rugby de Buenos Aires que se vieron afectados por el agua impiadosa y que, con lógica, inteligencia y humanidad, se postergaron hasta nuevo aviso. Lo dicho por Mario se vivió de manera muy parecida en Los Tilos, San Luis, Universitario, Albatros, Ensenada y el CAR; cambiaron los colores, cambiaron los nombres, pero no el espíritu y la unidad de cuerpo para empujar por el bien común.

En una entrevista en Radio Kiwik, el entrenador canario y ex colaborador de Los Pumas agregó: El club dio muestras acabadas de que no sólo son los éxitos deportivos los que nos acompañan; los otros días jugamos el partido más difícil de nuestras vidas y lo llevamos adelante. Sé que todos los clubes de la ciudad estuvieron trabajando muy duro.

El rol de la comunidad de rugby platense en la reconstrucción de una ciudad devastada, con imágenes impensadas fuera de una pantalla de cine, fue más que destacable. Una vez que la lluvia paró y se pudo hacer un análisis de la complicadísima situación, comenzó el trabajo para ver cuál era el scrum o el ruck en el que había que empujar. Quedó claro en todos los clubes que había que empujar todos juntos.

El club que más sufrió el agua en sus instalaciones fue Los Tilos. Sus canchas estuvieron tapadas por el agua -en una el agua llegó al travesaño en uno de sus ingoles- y también se inundaron sus tres quinchos, el club house y la casa donde vive el casero del club.

Con una gran organización a través de su página de internet todos, todos, estamos convocados a estar en el Club en una jornada solidaria en la que habrá tareas para todas las edades. No era una invitación, era casi una exigencia y una necesidad; se dividió a quienes se acercaron en distintos grupos encargados de la recolección de donaciones, del relevamiento de las necesidades de las personas del club más afectadas, en unidades de trabajo de reconstrucción del club por áreas.

La edad no fue un impedimento para colaborar. El rugby infantil participó de la recolección de papeles, la siembra al voleo de la cancha dos; además se les planificó acciones educativas y de integración.

Aquellos grupos de trabajo que fueron completando sus trabajos luego se encargaron de distribuir la ayuda recolectada según un plan establecido.

Los Tilos arrancó su año rugbístico con una tragedia por la inútil muerte del juvenil Juan Pedro Tuculet. Esto decía la Comisión Directiva a sus asociados: Este 2013 nos está poniendo a prueba... nos golpea... pero tenemos una ventaja comparativa: el rugby nos educó y desde siempre supimos que juntos y unidos podemos. Por eso, hoy frente a la adversidad le respondemos con solidaridad.

A metros de Los Tilos está el club San Luis. Allí también se recibió ropa, elementos de primera necesidad y la solidaridad de socios, familiares y amigos. Su lema para este momento fue tan sencillo como directo: De esta caída nos levantamos juntos.

Uno de sus socios, el ex pilar Joaquín Galán, contó sobre algunas de las escenas vividas en la ciudad. Fue terrible. Hubo amigos que perdieron todo. Nos pusimos todos a trabajar para tratar de ayudar en donde fuere necesario.

Flotaban los autos, el agua no bajaba y se veía a la gente buscando como salvar algunas de sus bienes materiales. El trabajo sigue y seguirá durante un tiempo largo.

Desde su club, se hizo de todo y nadie pensó en rugby. Lejos estaba en el orden de prioridades el pique caprichoso de una ovalada.

Fueron llegando las cuantiosas donaciones que en los demás clubes porteños y del resto del país se fueron haciendo. La URBA y la UAR colaboraron como así todos los que pudieron encontrar cosas que servirían a un prójimo tal vez desconocido. Hoy el desafío pasa más por la distribución que por la recolección, ya que ahora pareciera que se inundaron los clubes de compañerismo, amor y elementos que ayudarán a los más golpeados a recuperarse.

Entre lunes y martes, los clubes platenses fueron recuperando su fisonomía y su regularidad. Las canchas volvieron a llenarse de jugadores con la sana intención de que el rugby sirva como bálsamo para tantas personas que se mojaron el cuerpo y el alma en esta terrible tormenta que tanto arruinó a su paso. Seguramente todos ya puedan volver a jugar este próximo fin de semana.

Estamos todos golpeados pero esperamos que el espíritu y el ánimo estén igual, cerraba su entrevista radial Mario Barandiarán. Que así sea.

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