5 de junio 2014 - 00:12

UyO, marca y refugio de los ultra-K en una era post 2015

• Grupos mutan en Unidos y Organizados.
• Entre fusiones, identidad y organización.

La Güemes y Segundo Centenario, ahora exagrupaciones, que tomaron como nuevo nombre e identidad política la marca Unidos y Organizados (UyO), en un proceso de fusión que tuvo réplicas menores pero que no parece, por ahora, que vaya a incorporar a ninguna  de las “orgas” grandes del dispositivo K.
La Güemes y Segundo Centenario, ahora exagrupaciones, que tomaron como nuevo nombre e identidad política la marca Unidos y Organizados (UyO), en un proceso de fusión que tuvo réplicas menores pero que no parece, por ahora, que vaya a incorporar a ninguna de las “orgas” grandes del dispositivo K.
Dos agrupaciones ultra-K, La Güemes, que homenajeaba al caudillo salteño, y Segundo Centenario, secesión de la ex FTV de Luis D'Elía, archivaron sus logos y se convirtieron en los primeros espacios en asumir explícitamente como identidad política la marca Unidos y Organizados (UyO), hasta ahora una confederación de tribu K gerenciada por La Cámpora.

La Güemes tuvo como base operativa el PAMI que administra Luciano Di Césare y se expandió en las provincias, en particular del norte. Segundo Centenario, que ordena el concejal de San Martín, Hernán Letcher, hizo pie en el conurbano bonaerense y en un puñado de ciudades del interior. Días atrás, un grupo de menor relevancia y volumen Junto a Cristina Siempre (JACS), que comanda Andrés Lombardi, coronó un proceso parecido.

La mutación presenta varios dobleces, algunos logísticos y otros políticos. Veamos:

En lo operativo, replica la etapa de "engorde" que La Cámpora registró en 2012 y 2013 -cuando absorbió grupos chicos y dispersos-, aunque ahora por propia voluntad los grupos se convierten en UyO, que es una marca con identidad, pero sin cuerpo real como agrupación, porque, de hecho, es una confederación de grupos y no un grupo en sí. Tanto los (ex) Güemes como los (ex) Segundo Centenario explican su decisión en que "Cristina pidió avanzar en la unidad del espacio nacional y popular", dijeron dirigentes de ambos grupos que, en tándem, tradujeron ese pedido como una indicación para convertir UyO en un instrumento político más que en un "coordinador de actividades".

La decisión de cada agrupación de mutar en UyO fue interna y no requirió, según explicaron en ambos cuarteles, "autorización superior", porque, en principio, no implica apropiarse de la marca, sino de empezar a interactuar con el logo UyO, pero como un actor más junto con las demás agrupaciones que integran el espacio como La Cámpora, el Movimiento Evita, Kolina, Tupac Amaru, Nuevo Encuentro, el Frente Transversal, MILES, la Martín Fierro y Peronismo Militante, entre otros. A simple vista, supone adquirir una identidad claramente identificada con el Gobierno y el cristinismo, desde donde encarar la temporada electoral que viene y, aunque no se diga formalmente, el post 2015.

El factor, mirado desde el dispositivo K, es clave. La Cámpora, en los últimos años, creció en detrimento de otros grupos, tensó la relación con el otro brazo fuerte, el Evita, y generó tensiones hacia adentro. El temor en algunos clanes que no son neocamporiustas -grupos, como Descamisados, preservaron identidad pero empezó a orbitar en la agrupación que tiene como secretario general a Andrés "Cuervo" Larroque- es que en la construcción del pos kirchnerismo, un eventual acuerdo con Daniel Scioli se concentre en la contención del anillo más próximo, puntualmente el neocamporismo.

La Güemes y Segundo Centenario bajaron los carteles de sus locales para poner los de UyO aunque, todavía, no hay hoja de ruta sobre cómo se va a operativizar el proceso ya que el megagrupo tiene un local central en Pueyrredón 19 y una mesa nacional pero no se sabe si se sumarán otras organizaciones o si se establecerá una orgánica. Aún así, UyO se convierte para los que lo abrazan como su identidad, en una marca presente y un eventual refugio futuro desde el cual evaluar, incluso, un ensayo electoral autónomo.

"Nosotros tomamos la decisión, pero eso no implica que juzguemos que otros deban hacerlo o no", explicó uno de los dirigentes que cambió de piel. Ese debate, de todos modos, está latente. Ni La Cámpora ni el Evita, por citar a las dos "orgas" más poderosas, se muestran dispuestos a mutar en UyO. Tampoco la Tupac, de Milagro Sala; MILES, de Luis D'Elía o Kolina, de Alicia Kirchner, ahora gestionada por Carlos Castagnetto, analizan ejecutar el mismo proceso. "La primera agrupación que debería fusionarse en Unidos y Organizados debería ser La Cámpora, pero no piensan hacerlo, así que ninguna de las otras organizaciones con historia y presencia lo van a hacer", contó anoche un dirigente ultra-K.

Dejá tu comentario