Quienes tenemos el privilegio de poder transmitir una parte de nuestra visión sobre la realidad en alguna ventana pública, lo que hacemos es trabajar con ideas. Lo que arriesgamos al plasmarlas en un medio masivo es entonces muy poco, algún insulto y en el peor/mejor de los casos la pérdida del trabajo. Por esto, en el ejercicio de nuestras funciones, no nos cabe la descripción de valientes o cobardes sino la de coherentes y su consecuencia: honestos, o la de pusilánimes y su consecuencia: rapaces. Valiente es quien no sólo es honesto y coherente con sus ideas, sino que en su labor diaria -reconociendo las limitaciones que le impone la realidad- actúa en consecuencia. Valiente es ese pequeño o gran operador que no «llega a fin de mes» y ni siquiera tiene la tentación de «desviar» algo de los miles o millones de pesos que pasan todos los días por sus manos. Valiente es ese inversor que aun perdiendo dinero y quitándole tiempo a sus seres queridos es capaz de seguir trabajando por el bien de otros.
Sirvan estas líneas de reconocimiento -en un tiempo en el que sólo cabe decir cuando algo es una porquería, que es una porquería- a los valientes que realmente «hacen el mercado». Con una rueda casi neutra, en que el Dow trepó un 0,03 por ciento a 13.025,58 puntos, el S&P 500 sumó un 0,02%, el Nasdaq desanduvo un 0,06% y el Russell 2000 perdió el 0,16%, terminó noviembre de igual manera (el Dow cedió un 0,55%, el S&P 500 trepó el 0,29%, el Russell 2000 un 0.39% y el Nasdaq el 1,11%). Con subas del 6,61% al 15,55% para lo que va del año y del 0,12% al 1,82% para la semana, es casi seguro que estos grandes índices bursátiles terminan el año del lado ganador.
Tal vez el futuro no luzca brillante y halla muchos problemas, pero hoy Wall Street se juega por otra cosa.
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