25 de agosto 2014 - 16:17

"Vamos por la convergencia y no por la división"

Joven, carismático, este abogado chileno de 43 años, exdiputado socialista, es un hombre que conoce muy bien sobre integración regional y relaciones bilaterales, pues fue funcionario en la región de Coquimbo, distrito que comparte cordillera con la provincia de San Juan. El diplomático, que asumió el 6 de mayo como embajador de Chile en la Argentina en reemplazo de Milenko Skoknic, recibió en su despacho a Ámbito Biz.

Vamos por la convergencia y no por la división
"La presidenta Bachelet me pidió intensidad en las relaciones bilaterales, y desde que asumí como embajador estamos con el pie en el acelerador. Queremos mostrar resultados concretos en la Reunión Binacional de Ministros del viernes próximo". Con esa frase y casi sin mediar presentación, Marcelo Díaz inicia la conversación con Ámbito Biz.

Periodista: ¿A qué se refiere con resultados concretos?

Marcelo Díaz:
A que no podemos darnos el lujo de seguir mostrando intenciones. Hay que transformar de una vez por todas esas intenciones en hechos concretos. Tenemos que lograr aquello que hace años atrás firmaron estas mismas dos presidentas, que fue construir un espacio de libre circulación entre Chile y la Argentina. Hoy está acotado a un proyecto piloto en la zona austral, pero queremos acompañarlo con facilidades migratorias a lo largo de toda la frontera concretar los nuevos cruces fronterizos para llegar a 2030 con el doble de pasos habilitados. Avanzamos en un acuerdo para encontrar la solución del rooming en el ámbito de las telecomunicaciones, tuvimos reunión del Ente Binacional del Ferrocarril Trasandino central para agilizar ese tema, y en Agua Negra vamos a tener avances importantes para licitar esa obra antes de fin de año. También tuvimos la segunda Reunión Binacional de Comercio e Inversiones y Relaciones Económicas, donde se intercambiaron ideas sobre nuevos mecanismos que permitan profundizar el intercambio comercial, promover la integración productiva y continuar facilitando la radicación de inversiones productivas en ambos países. Estamos en vías de desarrollar un corredor cultural que facilite el intercambio artístico y cultural.

P.: El Tratado de Cooperación Internacional de 2009 casualmente lo firmaron Bachelet y Cristina de Kirchner. Sin embargo, en estos años las relaciones no fueron ideales.

M.D.:
Justamente las presidentas coinciden en que hay una saturación en ambos lados de la Cordillera de anunciar permanentemente objetivos que luego no se cumplen. Por eso la necesidad de mostrar ya resultados.

P.: Las mismas mandatarias fueron impulsoras del Túnel de Agua Negra y recién ahora parece haber avances concretos respecto del proceso de licitación de la obra.

M.D.:
Así es, hubo avances importantes, y soy un militante de esta causa. El Paso Cardenal Samoré es otro punto relevante en la relación bilateral; es el segundo en importancia después de Los Libertadores.

P.: Durante la gestión de Piñera hubo roces entre los países. El hangar de LAN, la extradición del juez Romano, etc. ¿Se superaron esas diferencias?

M.D.:
Hoy el caso está en la Justicia y no en la agenda del diálogo entre los gobiernos. Y respecto de las diferencias a las que hace mención, si alguien cree que una relación tan clave y estratégica no va a tener complejidad es porque no entiende nada. Compartimos la segunda frontera más grande del mundo. No es fácil; hay estilos de hacer las cosas que a veces no encajan.

P.: ¿Qué dificultades tiene el empresariado chileno en la Argentina?

M.D.:
No soy vocero de los empresarios, aunque recibo sus inquietudes y preocupaciones casi a diario. Es de público conocimiento que hay inconvenientes que responden a la coyuntura argentina. Aun así hay un volumen importante de negocios e inversiones. La Argentina es uno de los dos países que más concentran la inversión de Chile en el extranjero, junto con Brasil. Yo diría que los empresarios chilenos radicados aquí enfrentan las mismas complicaciones que sus pares argentinos.

P.: Hoy la balanza comercial es altamente favorable a la Argentina. ¿Cómo se revierte esto?

M.D.:
Es verdad, pero a esta altura es una constante y no me sorprende. Para equilibrarla hay que seguir fortaleciendo las relaciones entre privados, seguir incentivando inversiones en ambos sentidos. Hay que hacer un tremendo esfuerzo en infraestructura para facilitar la integración productiva. El ramal C-14, que junta las regiones Salta-Antofagasta, será clave para la asociatividad empresarial. Se pueden abrir nuevos mercados a partir de este corredor, estoy pensando en Centroamérica y en Estados Unidos, por ejemplo. También noto que hay un enorme interés en Asia para aumentar los vínculos comerciales con la Argentina y Chile. Para ello será clave la concreción de los corredores. Pero no de uno solo; hay que perforar la Cordillera de norte a sur para que no haya concentración, sino que tengamos muchos polos en los que proyectar nuestras economías hacia el Pacífico.

P.: ¿La gran apuesta entonces es la Alianza del Pacífico?

M.D.:
Así es. Vamos por la convergencia y no por la división política e ideológica en el continente entre los estatistas y reguladores del Atlántico y los de libre comercio y aperturistas del Pacífico. Hay que continuar por la senda de la Alianza del Pacífico para que haya diálogo bilateral y esfuerzo de convergencia ante el Mercosur.

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