6 de julio 2011 - 00:00

“Vamos a seguir acompañando”, dijo Moyano pese a quejas

Hugo Moyano sonríe junto a Alberto Murúa, secretario adjunto de los plásticos, durante el encuentro en el camping de ese gremio en Esteban Echeverría, que reunió a un puñado de leales al camionero.
Hugo Moyano sonríe junto a Alberto Murúa, secretario adjunto de los plásticos, durante el encuentro en el camping de ese gremio en Esteban Echeverría, que reunió a un puñado de leales al camionero.
Nunca sufrió tanto la soledad Hugo Moyano como ayer, durante el encuentro que encabezó en un camping sindical con el alegado propósito de restañar las heridas que dejó en la CGT el reparto de candidaturas por parte del Gobierno. El encuentro, que anticipó en exclusiva este diario, sirvió para hacer pública su queja por la falta de dirigentes sindicales en las listas del oficialismo, pedir una reunión con Cristina de Kirchner y amagar con subir un grado la escala de conflictividad para los reclamos pendientes de la central obrera, aunque también para confirmar su apoyo al Ejecutivo.

El predio Parque Frontera, de Esteban Echeverría, del gremio de los plásticos, reunió ayer a un puñado de leales a Moyano. Faltaron a la cita, aunque habían sido convocados en forma personal por la secretaria del camionero, dirigentes de peso, como Antonio Caló (metalúrgicos), Gerardo Martínez (albañiles), Andrés Rodríguez (estatales), Mario Manrique (mecánicos) y hasta Omar Viviani (taxistas), el recurrente ladero de Moyano en los últimos años.

Sin embargo, el jefe de la CGT aprovechó la presencia de medios para hacer público su disgusto con el reparto electoral. «Los trabajadores no están sólo para votar y marchar cuando los llaman», lanzó. Y advirtió: «Ésa no es nuestra tarea únicamente. Si nosotros tenemos la posibilidad de encauzar el voto de los trabajadores, seremos invencibles, porque hay más de 12 millones de trabajadores en todo el país».

Aspiración

Moyano reiteró su aspiración de que algún día haya «un trabajador en la Rosada» y sostuvo que «el movimiento obrero tiene que llegar al poder». También hizo catarsis por el acoso judicial de los últimos meses y apuntó contra la exministra de Salud Graciela Ocaña, a quien calificó de «cucaracha», en obvia distorsión de su mote de «hormiguita».

«Ahora salen con lo del lavado de dinero. Total, ¿qué le hace una mancha más a Moyano? Me echan la culpa de todo lo que pasa, inventaron ese mamarracho del tema de Suiza. ¿Saben por qué reaccionó el gremio de la manera que lo hizo? Porque no podía ser. Después, la mafia de medicamentos, de los troqueles, ahora también lo del blanqueo de dinero; esto es trucho», se quejó.

El camionero le dio la palabra a su hijo Facundo Moyano, líder del gremio de los peajes y uno de los pocos beneficiados con una postulación «entrable» en la Cámara de Diputados. Según Facundo, el peso específico del sindicalismo «no se reflejó en las listas de candidatos» y esas nóminas no dieron cuenta «de todas las fuerzas que conforman el movimiento nacional».

Entre los presentes hubo quienes, en reserva, se preguntaron si las palabras del hijo de Moyano no eran un preludio a la renuncia a la postulación por el Frente para la Victoria. Al menos ayer no hubo anuncio en ese sentido. «Vamos a seguir acompañando este proceso porque concebimos como el único camino que puede llevar a la solución de los grandes problemas que todavía existen», aclaró el dirigente de peajes.

El tema político -y la bronca generalizada contra la agrupación juvenil La Cámpora- fue el eje casi hegemónico del encuentro. Hubo también alusiones a la idea de dar por finalizada la polémica electoral con el Gobierno y, en cambio, incrementar la presión por temas que la CGT considera pendientes, como la baja en la presión de Ganancias, el impulso al proyecto de ley de reparto de utilidades empresariales entre asalariados y las subas de las asignaciones familiares y la Universal por Hijo.

Inflación

También se confirmó que habrá un pedido de audiencia con la jefa de Estado y comentarios, ya usuales en Moyano y sus dirigentes más cercanos, a la persistente inflación que castiga los bolsillos de los trabajadores.

La convocatoria, a las 13 en el camping, estuvo precedida por algunos pasos de comedia. Los encargados de la prensa de Moyano enviaron por la mañana a los medios una gacetilla que repetía textualmente un párrafo de la nota de ayer de este diario: «Hugo Moyano se reunirá hoy con la plana mayor de la CGT para delinear los pasos a seguir, e intentar apaciguar los ánimos por los pocos lugares en las listas que consiguieron los representantes de la central obrera». Poco después remitieron otro comunicado con la aclaración de que el anterior respondía a un supuesto «hackeo» de las cuentas de correo electrónico, y en el que apenas se daba cuenta del encuentro «con la plana mayor» de la CGT.

En tanto que el supuesto anfitrión del encuentro jamás fue anoticiado de la convocatoria ni llegó a asistir. Se trata de Vicente Mastrocola, jefe del gremio de los plásticos, que milita en el espacio político de Eduardo Duhalde y que durante la reunión se encontraba en Santa Fe, donde es candidato. De hecho, Mastrocola reporta a la CGT Azul y Blanca, de Luis Barrionuevo, y en una entrevista dijo que a su regreso a Buenos Aires les pedirá explicaciones a sus subordinados por haber autorizado la reunión de Moyano. En la central obrera explicaron que parte de la dirigencia del gremio de Mastrocola respalda al camionero.

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