Hace menos de 30 días, el presidente Obama dijo que no iba a aceptar ninguna extensión parcial al límite del endeudamiento del Tesoro (la idea de poner a Jack Lew al frente del organismo tenía que ver con esto). Pasó demasiado poco tiempo y ante la posibilidad de que alguien le enrostre el giro de 180º, mandó ayer que sus adláteres comiencen a preparar el terreno para lo que sería su voto «no negativo» a la extensión del límite de la deuda del Tesoro hasta el mes de abril (elaborada por los republicanos el último fin de semana). Continuamos así con un Gobierno que sigue «pateando hacia adelante» todos los problemas importantes, ganando cada vez menos tiempo y agigantando algo que debería de haberse solucionado hace meses, de existir un auténtico espíritu de unidad nacional (en esto republicanos y demócratas son culpables, pero más los demócratas que, como vimos ayer, han incumplido las principales promesas electorales). En tanto y en cuanto estos dimes y diretes políticos no aportan nada nuevo, el mercado financiero continuó haciendo de las suyas y mirando lo que realmente le importa, es decir, los balances (en lo que va de la temporada, el 72% ha superado las expectativas de ganancias) y por sobre todas las cosas su propio ombligo (que es otra manera de decir a si la Fed sigue inundando el sistema con dinero a tasas negativas en términos reales), desdeñando los malos datos inmobiliarios y los balances más flojos.
Así, de la mano de los números de Travelers (mejores que lo esperado), DuPont («menos malos»), Verizon (malos números, pero auspiciosas proyecciones), etc. (luego del cierre se sumaron IBM y Google, superando las previsiones), el Dow trepó el 0,5%, a 13.712,13 puntos, el máximo desde el 10 de diciembre de 2007.
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