Vampiros simpáticos y nada pretenciosos

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"Casa vampiro" (What we do in the shadows, Nueva Zelanda, 2014), Dir.: J. Clement, T. Waititi. Int.: J. Clement, T. Waititi, J. Brugh.

Quizá sea bastante tonto, pero al menos este seudo-documental es original y divertido. Cuatro vampiros viven en una casona de Nueva Zelanda y su vida (o mejor dicho, su no-vida) cotidiaba es objeto de un documental que registra estupideces como sus peleas por ver a quién le toca lavar los platos llenos de sangre y otras cosas por el estilo.

Los vampiros están interpretados de manera simpática por los codirectores, entre otros, y cada uno tiene un modelo distinto de chupasangre, empezando por una especie de Nosferatu que se mueve poco porque es el más viejo (tiene unos 800 años, y el más joven, todo un adolescente rebelde, tiene unos ciento ochenta y pico).

La película tiene algunas cosas ingeniosas, como por ejemplo, ilustrar la dificultad de los vampiros para ir a boliches dado que, como se sabe, el vampiro no puede entrar a donde no es invitado.

Más allá de que no tiene mayores pretensiones, hay simples y eficaces efectos especiales para mostrar a los vampiros elevándose en el aire cuando se pelean entre ellos, y otros detalles simpáticos, además de excelente música original. Claro que el chiste no se mantiene permanentemente y, en algún punto de la proyección, la broma parece agotarse en sí misma.

D.C

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