- ámbito
- Edición Impresa
Vaporosos reveses de una feminista
Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri en «Háblame de la lluvia»: agradable, pero el más liviano de la trilogía costumbrista del dúo.
A las lúcidas comedias modernas francesas «El gusto de los otros» y «Como una imagen», ambas del dúo Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri, se suma ahora «Háblame de la lluvia» como una tenue llovizna, dulce y melancólica. Sin aquel brillo y, sobre todo, sin la existencia de protagonistas perfectos como aquel Monsieur Castella de «El gusto...» (auténtica criatura de Molière trasplantada al siglo XXI), en el nuevo film subsiste un mismo concepto de cine, por no decir una misma fórmula, aunque sin igual resultado artístico.
Su historia transcurre livianamente, con momentos logrados y de inspiración genuina (el pequeño gag sobre la casatta, tan definitorio de uno de los personajes, por ejemplo, vale mucho más que ciertas disquisiciones que se prolongan demasiado), pero también hay otros que se demoran en una densidad dramática a la que le cuesta terminar de hacer pie. Sorprendentemente, una cineasta tan alejada del sentimentalismo como Agnès Jaoui se sentimentalizó demasiado con el personaje de la mucama argelina Mimouna Hadji, y no sólo eso: con ella, y las pinceladas sobre cierto entramado social, la directora se pone al borde del cine político, lo cual nada tiene que ver con su intención. Sin embargo, quienes así creyeron verlo en su país, la castigaron con críticas de «superficial».
EL fastidio que le produce al propio personaje de Jaoui, la política feminista Agathe Villanova, el absurdo documental que nunca logran concretar sobre su vida dos aficionados torpes, el recepcionista de hotel Karim (Jamel Debbouze), a la sazón hijo de Mimouna, y el periodista en desgracia Michel (Bacri) corre el riesgo, de a ratos, de contagiarse al espectador. Es cierto que la postergación de ese rodaje es necesaria para sostener, a lo largo del film, el vínculo entre los personajes, pero el cúmulo de interrupciones llega a desafiar lo verosímil, categoría también puesta a prueba por un amorío clandestino que parece violatorio de la más elemental ley del deseo.
Con todo, y pese a todo, «Háblame de la lluvia» (título tomado de una canción de Brassens) posee diálogos y situaciones que no dejan de ser agradables. Su trama, al igual que los films anteriores del dúo Jaoui-Bacri, enlaza personajes provenientes de medios culturales y sociales muy distintos, aunque aquí se vinculan en una historia más unitaria y centralizada que en los otros.
Agathe debe volver a su ciudad de provincia donde el choque con su hermana, cuyas frustraciones tienen una naturaleza diferente de las suyas, no tarda en salir a la luz. Como satélites giran a su alrededor los dos cineastas amateurs (como siempre, Jean-Pierre Bacri les saca varios cuerpos a sus compañeros de elenco), la mentada Mimouna, el hijo adolescente de Michel, y el «novio» de la misma Agathe, un parisiense que no sabe dónde pararse: aunque su personaje sea menor, es una buena pintura de los padecimientos de la pareja de una feminista, cuya función termina limitándose a sostener detrás de ella una rama para que los documentalistas puedan filmar.
Estos acentos de humor son bienvenidos, y a veces logran hacer olvidar aquella inverosimilitud de algunas escenas forzadas (como el importuno balido de las ovejas durante otra frustrada sesión de rodaje). El espíritu Jaoui-Bacri sobrevive, pero sin corporizarse del todo.


Dejá tu comentario