27 de abril 2009 - 00:00

Vecinos se resisten a cambios en el Barrio Chino

Contrastan los alegres puestos que venden productos orientales durante los fines de semana con la basura que los negocios del Barrio Chino de Belgrano dejan en la calle.
Contrastan los alegres puestos que venden productos orientales durante los fines de semana con la basura que los negocios del Barrio Chino de Belgrano dejan en la calle.
Los llamativos colores y la alegre ambientación oriental no hacen pensar que el Barrio Chino, ubicado en Belgrano, esconde un fuerte conflicto con los vecinos de la zona que denuncian irregularidades por parte de los comerciantes. Pero, en el último tiempo, la situación empeoró cuando, quienes residen en los alrededores se enteraron de la intención del Gobierno de la Ciudad de «peatonalizar» la calle Arribeños. Ante esto, realizaron varios reclamos al Gobierno de la Ciudad que -según dicen- nunca fueron respondidos.

Entre las irregularidades, se encuentran el uso ilegal de viviendas adquiridas por los comerciantes convertidas en depósitos de mercadería, la carga y descarga sobre veredas no permitidas para ello y el exceso de basura en las calles, así como las construcciones ilegales, habilitaciones irregulares, marquesinas que están prohibidas, la ocupación de la vía pública y la tala no permitida de árboles centenarios. Además, en 2005 instalaron un supermercado que debía ser mucho más chico y de venta minorista, pero en realidad funciona como mayorista, por lo que altera el tránsito con la llegada de containers que traen mercadería. «Hicimos denuncias a la Policía y al Gobierno, pero todo sigue igual», aseguró Enrique Banfi, presidente de la Asociación Civil Vecinos de Belgrano, agrupación cuya personería jurídica está en trámite.

La Ley 2.606 de la Ciudad de Buenos Aires, publicada en febrero de 2008, sostiene que la zona comprendida entre las calles Monroe, Migueletes, La Pampa y las vías del Ferrocarril General Bartolomé Mitre -estación Belgrano C- pertenecen a la calificación R2b1, es decir que es una zona residencial con pequeños comercios que sirven para abastecer a los vecinos, por lo que no está permitida la instalación de galerías, shopping, supermercados mayoristas y paseos de compra, entre otros.

Sin embargo, según Banfi, «el objetivo es crear un shopping center temático a cielo abierto en el que los pasillos serán las 4 cuadras que conforman la intersección de Mendoza y Arribeños. Los que salen beneficiados son los tres importadores que venden productos orientales no sólo al resto de los negocios de la zona, sino también en todo el país, a quienes el Gobierno les está entregando un paseo de compras de unos 60.000 m².

También se instalará un arco en Arribeños y Juramento que podrá ser visto desde la estación y que marcará la entrada al Barrio Chino, pero, debido a que dos vecinas, Liliana Grosso e Isabel Baehgen, presentaron un recurso de amparo solicitando una medida cautelar que fue otorgada por la jueza Patricia López Vergara, la construcción fue postergada. De todas formas, el viernes pasado, la empresa licitadora Paleco SA estuvo a punto de cortar un árbol centenario, lo cual está prohibido, para comenzar a colocar el monumento, pero un grupo de vecinos se acercó allí y frenó la tala porque no tenían permiso para comenzar las obras.

El Gobierno de la Ciudad sostiene que estos cambios apuntan a revalorizar la zona sin restringir el tránsito y niegan que se trate de una peatonalización; sin embargo, el proyecto incluye la colocación de bolardos -poste hincado en el suelo destinado a impedir el paso o aparcamiento de vehículos-, que, según Banfi, «no son apropiados para que circulen vehículos».

En cuanto a la nivelación de las aceras y calzadas de Arribeños y Mendoza, Banfi explicó que «no se realizaron las obligatorias pruebas de impacto ambiental», y agregó que «hace un tiempo convirtieron, por unas horas, Arribeños en peatonal, y el tránsito fue caótico hasta a 4 cuadras del lugar. Además, por esta calle, que es una vía fundamental de acceso para vehículos, y por la cual se cruza la vía del ferrocarril para llegar a la avenida Del Libertador, pasan 4 colectivos -el 107, el 42, el 15 y el 29-, así que no podemos imaginar lo que va a ser si se nivela y, finalmente, peatonaliza definitivamente Arribeños».

Los vecinos también presentaron un petitorio al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y han intentado por varios medios contactarse con el ministro de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires, Juan Pablo Piccardo, ya que el organismo que él preside fue el responsable de la licitación. Le mandaron mails pidiéndole que los reciba, lo llamaron, le enviaron el petitorio y hasta una carta documento, pero jamás recibieron respuesta de nadie del Gobierno. «Antes de la licitación pedimos que nos reciban porque una vez adjudicada, Paleco comenzaría a cobrar empiece o no a trabajar y, así, evitarían perder dinero, pero tampoco lo hicieron».

Por su parte, algunos vecinos se acercaron al INADI e hicieron una denuncia por discriminación, «porque si dicen que éste es el Barrio Chino, ¿dónde quedamos los que no somos chinos?», se pregunta Banfi, quien agregó que ellos utilizan la palabra discriminación para tapar lo que están haciendo, «dicen que los discriminan cuando el Gobierno realiza inspecciones».

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