10 de septiembre 2009 - 00:00

Venecia: reciben elogios Caetano y Oreiro

Natalia Oreiro en «Francia», única participación argentina en el Festival de Venecia, en sección paralela.
Natalia Oreiro en «Francia», única participación argentina en el Festival de Venecia, en sección paralela.
 Venecia - El mundo de Milagros, a hija adolescente del cineasta uruguayo-argentino Israel Adrián Caetano, inspiró el film «Francia» del padre y arrancó aplausos este miércoles en el festival de Venecia. La única película argentina presente en el Lido veneciano fue presentada por las Jornadas de Autor, una sección independiente del certamen.

El autor de «Crónica de una fuga» presentó su nuevo film protagonizado por Natalia Oreiro y Milagros, de 13 años. La historia describe «con la mirada de una niña», las contradicciones de una pareja separada que se ve obligada a convivir bajo el mismo techo por problemas económicos. «Robé la estética de Milagros. En mil horas de grabaciones, me di cuenta cómo filmaba un niño, de la percepción diferente que tiene de la realidad», dijo el cineasta en una charla con el público.

«Milagros ha filmado peleas con sus hermanos, discusiones en celebraciones navideñas. Ese gesto involuntario, tan maduro, muestra una objetividad que de mayor perdemos. Lo que hice fue robarle su mirada», añadió. «Quería escapar también de esos lugares oscuros, lúgubres, que reinan en mis obras», admitió.

Caetano emplea fotografías, videos, escenas del nacimiento, citas con psicólogos, vida escolar y tanta música sacada del Ipod de Milagros para contar «la muerte y resurrección de la familia», como escribió el crítico italiano Stefano Rulli tras elogiar el film.

«Es el relato de un niño, desordenado, contado como un rompecabezas», explicó Caetano. «Los comportamientos irregulares» de la niña, que en el film se llama Mariana y sueña con cambiarse el nombre ya que no puede cambiar de familia, reflejan las dudas y los deseos frustrados de su hija. «Esta película es un sueño que se hace realidad. Siempre he tenido una camarita y he grabado cosas divertidas, a mi hermano, a la familia... El cine es una trampa porque se filma una vida paralela, mi madre en el film no es mi madre y mi padre es otro. El cine cambia la vida», reconoce Milagros ante el público.

«Es una película hecha con el corazón, entre amigos y con pocos recursos», admitió Gustavo Funes, productor. Para Oreiro también se trató de una experiencia especial. «Trabajar en cine de autor representó un gran desafío para mí y un quiebre en mi carrera. Es un personaje comprometido y soy mamá por primera vez. Fue un gran placer trabajar con ese equipo y sobre todo con Milagros, fue una buena conexión», comentó.

Agencia AFP

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