31 de julio 2017 - 23:11

Venezuela vivió un día de boicot, 16 muertos y violencia desatada

Al cierre de esta edición, las urnas seguían abiertas y continuaban los disturbios en las principales ciudades del país. El Gobierno afirmó que la convocatoria fue un éxito pero Henrique Capriles sostuvo que votaron 3 de 19,4 millones de personas.

Una jornada caótica. La Policía motorizada sufrió a su paso un ataque con explosivos, por lo que siete uniformados resultaron heridos. En Caracas y otras ciudades se votó entre barricadas y disturbios.
Una jornada caótica. La Policía motorizada sufrió a su paso un ataque con explosivos, por lo que siete uniformados resultaron heridos. En Caracas y otras ciudades se votó entre barricadas y disturbios.
Caracas - Al menos 16 personas murieron ayer en Venezuela durante las protestas contra la elección de los miembros de la Asamblea Constituyente propuesta por el presidente Nicolás Maduro, en la jornada más letal desde que se inició una ola de manifestaciones antigubernamentales en abril.

Desde muy temprano, decenas hacían fila para votar por los miembros del nuevo cuerpo de 545 integrantes -que tendrá potestad para reescribir la Constitución y disolver los poderes públicos-, pero la participación no llegaba a tocar los máximos de años anteriores, coincidieron observadores y periodistas .

Desde la mañana, dirigentes de la oposición y medios contrarios al oficialismo reportaron que los centros de votación estaban vacíos o con escasa presencia de electores, lo que según ellos demostraría la gran adhesión al boicot. Sin embargo, los medios del Estado y los dirigentes del chavismo mostraron numerosas imágenes de los recintos abarrotados.

De acuerdo con periodistas en el terreno, en el centro y oeste de Caracas la presencia de votantes fue casi nula. En ese sentido, el líder opositor Henrique Capriles sostuvo que votaron "tres millones" sobre un total de 19,4 habilitadas.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) -que rechazó participar en la contienda- considera que la Constituyente supone la consumación de una "dictadura" en el país y llamó a sus partidarios a seguir protestando en las calles. Todo el país fue escenario de los disturbios: hubo cinco muertos en la provincia de Mérida, uno en Lara y otro en Sucre. Asimismo, la Fiscalía confirmó el asesinato de José Félix Pineda, un candidato en Ciudad Bolívar, la capital de Bolívar. La MUD, hablaba anoche de 16 fallecidos.

En Caracas gran parte del caos se concentró en Altamira, donde la explosión de un artefacto contra una columna de policías motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) dejó siete heridos.

"El día de hoy está caracterizado por la abstención y la represión", denunció el presidente del parlamento, el opositor Julio Borges. "Teníamos prevista una concentración en Caracas y la represión fue de tal magnitud que impidió que la gente pudiera concentrarse", agregó el parlamentario, quien sostuvo que entrada la tarde, apenas había votado un 7% de los habilitados.

"Esto es la paz, la Constituyente; lo que la oposición quiere es muerte y guarimbas (protestas)", dijo Olga Blanco, de 50 años, en un centro de votación en el centro de Caracas, donde una veintena de personas esperaba su turno.

La comunidad internacional rechaza la propuesta de Maduro y lo conminó a retroceder, pero el mandatario socialista insistió en su propuesta porque considera que la constituyente es la única opción para pacificar el país, inmerso en violentas protestas que ya dejaron, al menos, 123 fallecidos.

"No hay poder sobre la tierra que le pueda impedir al pueblo de Venezuela su derecho a votar", dijo Maduro en una sorpresiva aparición para ser el primero en participar junto con su esposa, la candidata Cilia Flores.

Maduro sostiene que la Constituyente le permitirá al país cambiar su economía para depender cada vez menos de los vaivenes de los precios internacionales del crudo e incluir en la carta magna los populares programas de subsidios que le dieron rédito político a su predecesor, el fallecido Hugo Chávez. Pero la oposición sostiene que, con la asamblea, el mandatario de 54 años intentar evadir las próximas elecciones, incluidas las presidenciales del 2018. Sea cual fuera el motivo, los comicios serán un termómetro del respaldo hacia el Gobierno, cercano al 20%, de acuerdo con encuestadoras privadas. Por ello, la oposición pidió al árbitro electoral que revele la participación al cierre de mesas para compararla con los 7,5 millones que pidieron a Maduro suspender la constituyente en un plebiscito que organizó recientemente.

Maduro convocó la Constituyente no para que reforme la carta magna vigente -que es la que surgió de la reforma impulsada en 1999 por su antecesor- sino para que redacte una nueva. Los principales cuestionamientos al proceso se relacionan con el sistema de representación corporativa elegido y con el hecho de que no esté avalado por un referendo, tal como lo exige la Constitución que rige hoy.

Por otra parte, la oposición teme también que a partir de su poder "originario", la Constituyente extienda el mandato de Maduro -que vence en 2019- y aplace las elecciones para designar a su sucesor.

Tras perder holgadamente en diciembre de 2015 las elecciones para la renovación del parlamento, el chavismo denegó la realización de un referendo revocatorio del mandato de Maduro; postergó, hasta ahora sin fecha, los comicios de gobernadores que debieron efectuarse a fines de 2016, y aún no publicó el cronograma electoral de este año, que debería incluir también elecciones de alcaldes. La comunidad internacional pidió a Maduro que desistiera de la iniciativa y algunos países -a los que se sumaron ayer Argentina y Perú- anunciaron que no reconocerán el resultado de los comicios.

Agencias Reuters, DPA y ANSA y 

Ámbito Financiero

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