- ámbito
- Edición Impresa
VÍCTOR BUGGE: “Hago fotografía oficial, no oficialista”
Pocos llevan tantas décadas trabajando en la Casa Rosada, donde Víctor Bugge recibe a VIERNES. El fotógrafo presidencial grafica que, con la llegada de la democracia, en 1983, "apareció la gente, en la calle y en la Rosada". A los 14 empezó a desempeñarse en el Ministerio de Economía, en 1971. Entró en Presidencia siete años después. Hijo de fotógrafo, aprendió "a los tumbos", dice mientras se deja fotografiar.

Víctor Bugge: A través de la cámara los miro a ellos y también me miro yo. O los miro a ustedes que no están dentro de la Casa de Gobierno. Pero en definitiva, lo que trato es de mostrarlos como son. Yo digo que la fotografía acá tiene que ser oficial, no oficialista. Y de ahí en más, para arriba. El tema es desestructurar al personaje, en la medida en que lo permita el momento, pero tratar de que salga lo mejor posible lo que pasa acá adentro.
V.: ¿Siente que su deber es con el presidente en ejercicio o con el pueblo?
V.B.: Mi deber es informar. Yo estoy para distribuir la actividad presidencial. Algo parecido es lo que dice la resolución por la cual estamos nosotros acá. Cuando hago una foto es para que vos veas lo que pasó en ese momento.
V.: ¿Cree que conoce la intimidad de los presidentes o ellos se resguardan cuando está usted?
V.B.: Creo que conozco mucho de los presidentes. Es mi especialidad conocerlos; conmigo no se esconden. Estoy y no estoy, "toco y me voy". Desde que ingresa el presidente, desde el primero hasta el último día, estoy con él. Todo lo que el protocolo permita hacer, yo lo hago. Yo estoy; donde están ellos estoy. Está en uno tratar de descubrirlos, de interpretar ese momento con la cámara. Se me aparece ahora una imagen de Menem, después de que anuncia la firma del indulto, que el tipo se va a un acto y se prende un pucho. Yo no estaba muy cerca de él, pero creo que fue un momento importante. Yo mismo pensaba, cómo después de anunciar lo que anunció... Es el "pucho del indulto". Yo trato de no molestar. No soy de los que les pide que posen. Prefiero descubrirlos. Algunos inconvenientes a veces tenés; los entornos a veces son celosos. Pero es parte del trabajo.
V.: ¿Cuál de los presidentes con los que trabajó era más parecido en público y en privado?
V.B.: En general no noté muchos cambios. La mayoría con el público quizá tenga más descontrol: Kirchner tirándose desde el escenario. Para mí fue una novedad. Quizás un poco de exageración; la actuación existe un poco. Por ejemplo, Alfonsín en la actividad cotidiana de despacho era un tipo muy tranquilo. Al principio de su discurso era muy tranquilo, pero terminaba siendo un gallego. Alfonsín era saco azul, y Menem fue el que se puso el saco amarillo para recibir a los Rolling Stones. Pero era más tranquilo, más pausado, más riojano.
V.: ¿Alguna vez se autocensuró?
V.B.: Tuve un inconveniente cuando fue Semana Santa, que estábamos en el Regimiento de Campo de Mayo. Éramos dos civiles, Alfonsín y yo, los demás eran todos militares. El momento del país era bastante caliente. Acá, la Plaza de Mayo estaba llena de gente. Cuando Alfonsín anuncia que iba a ir a Campo de Mayo, mucha gente encaró para allá, mucha gente llegó. Y ahí adentro éramos dos tipos nada más. Yo me frené. Alfonsín lo manda a llamar a Rico, que tardó un poco en llegar. Pensé que si se disparaba un tiro no estaríamos contando la misma historia hoy. La tensión era grande, eran todos fierros, armamentos. Me frené y no interrumpí ese ambiente violento. Un edecán me dijo: "Está todo podrido adentro". ¡Imaginá que te lo dice un milico! Fue el único momento; después, yo muestro todo lo que esté en condiciones de mostrarse. La cámara la uso de una forma transparente.
V.: ¿Le interesaría trabajar en un medio de comunicación?
V.B.: En definitiva, y sin querer, trabajo en todos los medios, porque mis fotos llegan a todos los medios. Todo lo que hago, lo mando a todos, y es la mejor manera de proteger el material. En la Argentina siempre hubo mucho desorden, se perdieron muchos archivos. Si hago una foto de interés público la tienen todos los medios. Y ahora con internet, más.
V.: Menem pareció el presidente más divertido. ¿Lo era?
V.B.: Mi paso por las editoriales me sirvió para cuando llegó Menem. Yo no creía que iba a terminar haciendo fútbol, básquet, boxeo, automovilismo. Estaba capacitado, tengo buenas fotos de él como deportista (risas).
V.: ¿Se divirtió en esa época?
V.B.: Yo me divierto trabajando. Soy un apasionado de mi profesión, vivo acá adentro hace treinta y cinco años; no tengo otro plan que hacer fotos.
V.: De los pasados, ¿qué entorno resultó más agobiante, más demandante?
V.B.: De los entornos me separa la cámara. Yo tengo un encuentro con los presidentes directamente, a través de la cámara. Lo demás que pase al lado mío, si me importa trato de que no me importe. Tengo que apuntar al personaje de turno. Con De la Rúa hubo algunas discusiones. No entendía qué hacía yo acá adentro. De la Rúa tuvo una reflexión muy impresionante. El primer día que asumió me llama al despacho, se va el edecán y me quedo solo con él. Pensé que me tendría que ir, después de diez años de menemismo. Me miró fijo a los ojos y me dijo: "Víctor, ¿cómo se envejece acá adentro?". Le pregunto por qué y me dice: "Porque veo las fotos que le sacaste a Alfonsín cuando asumió y cuando se fue. A partir de ahora vamos a hacer todos los años una foto en el mismo lugar a ver qué me pasa a mí". Desgraciadamente no pudo ser, pero me llamó la atención que haya dicho eso. Yo creo que el poder te deteriora. Imaginate un presidente que tiene que tomar decisiones, con la carga de cuarenta millones de tipos.
V.: ¿Cambió mucho la imagen de la Presidenta una vez que falleció Néstor Kirchner?
V.B.: Eso es lo que le debe pasar a cualquier ser humano. La ausencia de la persona con la cual convivió tantos años marca. Creo que la Presidenta compensa la ausencia cuando se encuentra con la gente. El encuentro con la gente es también el reencuentro con lo que no tiene, cosa que noté con Menem también cuando perdió al hijo. El encuentro con la gente provocaba un apoyo.
V.: ¿Hubiera hecho la foto de la Presidenta saliendo de la Fundación Favaloro, que mostraba marcas en su rostro, como se la vio antes de la operación?
V.B.: El que la hizo, evidentemente, estuvo en el momento preciso. Ese momento preciso está manifestado en esa imagen. Yo no cubrí esa actividad, pero tendría que ver... estar en el momento. Pero siempre hay alguien que registra el momento preciso: eso es la fotografía.
V.: ¿Cómo fue su experiencia durante la crisis política de 2001?
V.B.: Se iba percibiendo, desde mi experiencia, que algo no estaba funcionando bien. Me encuentro con una situación, saliendo de Cáritas, cuando ya el país estaba muy conmocionado. Cáritas convoca a una reunión a toda la dirigencia política. Al salir, le tiran un cascotazo al auto de De la Rúa. Yo volví caminando una cuadra y media, y dije: "Mmmm". Y después, me llaman para hacer la cobertura de un discurso a las seis de la tarde. Declara el Estado de sitio, y yo cuando lo escuche pensé: si el discurso sale al aire me parece que estamos en el horno. Y fue así. Inmediatamente, en la plaza se detuvieron coches, gente parada insultando a la Casa de Gobierno de manera impresionante. Acá no había nadie, se habían ido creídos de que el tema estaba solucionado. A partir de ahí empezó el famoso 19 y 20 de diciembre. La plaza que vi ese día no la vi nunca. Fue una plaza que no la trajo nadie, vino sola.
V.: ¿Existe la soledad del poder?
V.B.: Sí, existe, estoy convencido. Pero no te voy a contar. Lo voy a contar cuando me vaya, o me lo llevaré.
BIO
San Andrés (partido de San Martín), 17 de julio de 1956.
Educación: Colegio José Hernández, Villa Ballester.
Trabajo: fotógrafo presidencial. Colaboró en La Nación y en Editorial Atlántida.
Rutina informativa: todos los diarios nacionales a través de internet, bien temprano por la mañana.
@CMVeronelli


Dejá tu comentario