20 de enero 2009 - 00:00

Villa 31: Macri impulsa demanda por falta de control

En la Villa 31, los vecinos deliberaron si cortaban o no la entrada ysalida de micros de la terminal de Retiro. Kirchneristas y macristasse cruzaron por el control de los edificios en ese asentamiento.
En la Villa 31, los vecinos deliberaron si cortaban o no la entrada y salida de micros de la terminal de Retiro. Kirchneristas y macristas se cruzaron por el control de los edificios en ese asentamiento.
Mauricio Macri demandará al Gobierno de Cristina de Kirchner ante la Justicia por presunto incumplimiento de una medida que ordenaba a la Nación controlar el ingreso de materiales de construcción a la Villa 31 de Retiro y evitar así nuevas construcciones ilegales con peligro de derrumbe.
La embestida judicial del macrismo, confirmada a este diario por un alto funcionario de la Ciudad de Buenos Aires, se concretará esta semana a través de la Procuración General de la Capital Federal, a cargo de Pablo Tonelli. Ayer, Macri volvió a pedirle al Gobierno nacional que el Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, comandado por Aníbal Fernández, haga cumplir una medida cautelar de la jueza Cecilia Gilardi de Negre para que la Policía Federal impida el ingreso de camiones con materiales de construcción en la Villa 31. Pero Fernández respondió calificando al jefe de Gobierno porteño de «vago e inculto».
Ahora el procurador Tonelli será el encargado de denunciar en primera instancia al Gobierno de Cristina de Kirchner por presunto incumplimiento de una medida cautelar. «Esas tierras están bajo jurisdicción del Estado nacional aunque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ejerce el poder de Policía. El problema es que la Capital Federal todavía no tiene su propia fuerza de seguridad y la Policía responde a Aníbal Fernández, que no acata el fallo de la Justicia», explicó ayer a este diario un asesor legal de Macri.
Ayer, los habitantes de la villa cortaron por algunos minutos la autopista Illia para rechazar la intención macrista de derribar unas 50 construcciones en presunto peligro de derrumbe. Macri no quiere vivir en Retiro su propio Cromañón a cielo abierto y cargar con la responsabilidad de una posible tragedia en caso de derrumbe de viviendas y por eso impulsará una acción judicial para deslindar su responsabilidad ante la Justicia Federal.
La polémica explotó cuando Macri acusó al Gobierno nacional de eludir su responsabilidad de evitar el ingreso de camiones con materiales de construcción al asentamiento, como dispone una orden judicial de diciembre del año pasado. La jueza Gilardi de Negre había ordenado en esa oportunidad que la Prefectura Naval y a la Policía Federal Argentina, bajo las órdenes de Fernández, eviten «el ingreso de vehículos que contengan materiales de construcción para ser usados en la edificación en altura». La resolución, perteneciente al juzgado federal en lo Contencioso Administrativo 9, también habilitaba a funcionarios del Gobierno porteño a «verificar el cumplimiento de la medida, con el auxilio de la misma PFA».
El 28 de octubre de 2008, Gilardi de Negre ya había ordenado al Organismo Nacional de Administración de Bienes del Estado (ONABE) que arbitrara los medios necesarios para impedir la proliferación de construcciones en altura, luego de que el Gobierno porteño denunciara que en la Villa 31 y 31 bis, ubicadas a los costados de la Autopista Illia, existen «600 viviendas de entre tres y seis pisos con serio peligro de derrumbe, en las que habitan entre 5.000 y 6.000 personas».
Ayer Macri reiteró su pedido para que la Policía Federal, a cargo de Fernández, sea la encargada de evitar que ingresen los insumos, pero el ministro respondió con dureza que esa no es competencia de la fuerza. Macri «demuestra que aparte de vago, aparte de inculto, ni siquiera tiene la vocación de escuchar a sus ministros para que le cuenten cómo se sale de esta situación», disparó Fernández.
Desconocimiento
«Mi gente, sea de la Policía Federal, de Gendarmería, de la Prefectura o de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, conocen de muchas cosas, fundamentalmente de su área específica, pero no de materiales de construcción como para decir 'esto que está entrando es para construcción en altura, no lo entra'». La respuesta de PRO estuvo a cargo del legislador peronista Cristian Ritondo: «Lo de Fernández es un exabrupto o una subestimación de sus propias fuerzas de seguridad, quienes deben saber lo que es una viga, un ladrillo o una bolsa de cal, no es algo tan difícil».
Pero el ministro de Justicia y Seguridad se burló incluso de Macri y le rogó que «por lo menos, aunque más no sea entre los momentos en los que no trabajás, agarrá un libro, que no muerde, te lo pido por Dios». Previamente, Macri había afirmado que «decenas de viviendas (de la villa) corren un serio peligro», y reiteró que «el ingreso de materiales a la villa se controla si el ministro Fernández cumple la orden que le dio la Justicia».
Mientras los funcionarios se propinaban chascarrillos y reclamos, los vecinos de la Villa 31 deliberaban si volverían a cortar el acceso de micros turísticos en plenas vacaciones de verano. De acuerdo con los informes de la Ciudad de Buenos Aires, las construcciones de dos pisos o más tienen deficiencias en la edificación, y el Gobierno porteño alertó que no cuentan con las condiciones mínimas de seguridad.

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