26 de mayo 2009 - 00:00

Viveza británica: escándalo afecta a 9 ministros

Londres - Nueve ministros del Gobierno laborista pagaron a sus asesores fiscales con dinero público, según nuevas revelaciones sobre los gastos parlamentarios, un escándalo que golpea duramente a la clase política británica.

El líder de la cartera de finanzas, Alistair Darling, el de Relaciones Exteriores, David Miliband, y la de Interior, Jacqui Smith, utilizaron fondos públicos por un valor de 11.000 libras esterlinas (u$s 17.500) para cubrir los gastos de sus oficinas y sus asesores contables, según informó ayer el periódico inglés Daily Telegraph.

Entre los ministros que recurrieron al erario público para cubrir ese gasto privado, también figuran Hazel Blears, a cargo de la cartera de Comunidades, James Purnell (Pensiones), Douglas Alexander (Desarrollo Internacional), Geoff Hoon (Transporte) y Hilary Benn (Medio Ambiente). La identidad del noveno implicado no fue dada a conocer por el diario.

El Telegraph, que desde hace 18 días comenzó a sacar a la luz el uso abusivo de dinero público por parte de los parlamentarios, informó también que el ministro de Educación, Ed Balls, llegó a cobrar por un arreglo floral por el Día del Recuerdo.

Confirmó además que varios ministros del gobierno cobraron dinero público por equipos de tecnología personal como cámaras digitales o filmadoras, y en el caso de la ministra de Interior, un i-phone para su marido, que es también su asesor.

Ante las divulgaciones, Darling afirmó a la BBC que todos los parlamentarios deben hacerse responsables por no haber reformado el sistema de gastos y dietas en el pasado.

«No hay dudas que las reglas de la Cámara de los Comunes están fuera de control, y francamente, todos nosotros, incluido yo, tenemos que tomar responsabilidad por lo que pasó. Cada vez que estas cosas salen a la superficie, nosotros miramos para otro lado», destacó el «Chancellor» del Tesoro.

Los ciudadanos del Reino Unido están indignados y muchos de ellos confiesan no saber a qué partido votar en las próximas elecciones ya que ninguno de los tres más destacados en el Parlamento -laboristas, conservadores y liberales demócratas- está libre de pecado.

El desencanto con el sistema es tan grande que los arzobispos anglicanos de Canterbury y York, máximas autoridades religiosas de Inglaterra, instaron ayer a los británicos a no votar al racista British National Party (BNP) en las elecciones europeas y locales del 4 de junio como castigo al resto de los partidos políticos.

En un comunicado conjunto, Rowan Wi-lliams, primado de la Iglesia Anglicana, y John Sentamu reconocen que el electorado pueda estar desilusionado por las recientes polémicas, pero subrayan que sería «trágico» que, para expresar ese descontento, no ejercieran su derecho a voto o emitieran uno de protesta que beneficiara al BNP, un partido ultranacionalista y xenófobo. «No es momento de votar por partidos políticos cuya ideología central consiste en sembrar la división en nuestras comunidades y crear hostilidad por la raza, el credo o el color», afirmaron los prelados.

Agencias ANSA y EFE