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Viveza criolla en el Congreso de EE.UU.
Es que cuando Washington hace negocios y pasa facturas cruzadas, entonces surgen subterráneamente todo tipo de impuestos y prerrogativas preexistentes de los cuales la mayoría de los norteamericanos nunca escuchó hablar. De modo que el texto de la sencilla ley que debía evitar la crisis fiscal debía ampliarse para incorporar las facturas porque así funcionan las cosas en Washington y no se alejan demasiado de las maratónicas sesiones de fin de año del Parlamento argentino cuando se votan decenas de leyes.
Al bucear en el extenso texto aprobado por ambas cámaras surgen llamativas disposiciones, que en Washington consideran regalos de fin de año. Entre las cosas que se colaron en el proyecto de ley del «abismo fiscal» se destaca, por ejemplo, una ayuda económica para los productores de espárragos. Pero también hubo un obsequio para el mundo de las carreras de autos, a las que por el artículo 312 les extendieron por 7 años el período de recupero de impuestos. Luego el artículo 317 se ocupa de extender algunas prerrogativas de gastos especiales para las producciones del cine y la televisión. Hay también una disposición (la 329) que extiende un aumento temporal de impuestos relacionado con el ron de Puerto Rico y las islas Vírgenes. El artículo 403 se ocupa de extender el crédito fiscal para los vehículos eléctricos de 2 y 3 ruedas. Y como no podía quedar al margen, también el artículo 405 beneficia a los intereses vinculados al biocombustible y al diésel renovable con la extensión de incentivos.
Realidad
Muchos pensarán que todo esto es nefasto y que los políticos ven en un extenso proyecto de ley la oportunidad de colar todos estos beneficios. Sin embargo, la realidad es que han estado desde hace tiempo, y cada vez que un gran proyecto de ley de impuestos vence, vuelven a extenderse demasiado tiempo.
Se evitó el «abismo fiscal», pero esto no asegura el riesgo de una lectura negativa del acuerdo, en términos de que no asegura la sostenibilidad de la deuda a mediano plazo, por parte de las calificadoras. El otro desafío es la negociación que se iniciará de forma inmediata para elevar el techo de la deuda entre febrero y marzo. La pregunta que resta, con independencia de la lectura inicial alcista de los mercados, es si se dan las condiciones para observar una recuperación sostenida de la inversión privada. Por ello todos miran hacia la Fed y a Ben Bernanke.


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