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Viviani, víctima de ajuste de cuentas
Como informó este diario el 26 de abril, la CATT se transformó en una prenda de cambio clave en la disputa por la jefatura de la central obrera. Cuando la alianza entre Moyano y Viviani estaba vigente, existía un acuerdo de unidad para que el taxista renovara el mandato que inició en 2008, cuando el sello cobró nueva vida después de décadas de inactividad. Sin embargo, el progresivo alejamiento de Viviani del entorno del camionero y finalmente su aparición el miércoles en la reunión de apoyo a Caló en la UOM sellaron su salida de la CATT.
Las elecciones en la confederación de gremios transportistas se realizarán el 28 de mayo. Anoche sus referentes daban por seguro que la jefatura quedará de facto en manos de Moyano, ya sea en persona o a través de un delegado. La CATT, en esa línea, le servirá al camionero de virtual refugio ante una avanzada que termine por frustrar su reelección al frente de la CGT. Entre los nombres para suceder al taxista ya sonaban los de Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento) y Jorge Pérez Tamayo (pilotos de APLA).
La reunión de anoche no fue en términos amables. Si bien Viviani se anticipó al anunciar su decisión de no ir por un nuevo mandato en la CATT y avisar que tampoco integrará una futura conducción de la CGT (en la actualidad es el secretario gremial), una delegación enviada por Moyano se encargó de reprocharle su cambio de bando. El camionero mandó a dos de sus hijos, Pablo (adjunto en Camioneros) y Facundo (jefe del gremio de empleados de peajes); a Omar «Manguera» Pérez (un dirigente de su máxima confianza, a cargo de los emprendimientos más ambiciosos del sindicato), y a otros tres miembros del consejo directivo.
Cuando los delegados de Moyano exigieron una muestra de apoyo a su líder, otros dirigentes hicieron saber que imitarán a Viviani y respaldarán la candidatura de Caló en la CGT. Es el caso de Omar Maturano, de los maquinistas de La Fraternidad, y de Roberto Fernández, de los colectiveros de UTA (envió a su segundo, Mario Calegari). Tanto Maturano como Calegari estuvieron junto a Viviani en la UOM el miércoles.
Esa fractura en la CATT es una suerte de réplica a escala de la división que atraviesa la CGT. En la central sindical Moyano buscará su reelección con el apoyo de su núcleo más cercano (el mismo que en los 90 fundó el Movimiento de Trabajadores Argentinos) y de algunos gremios poderosos como el de los rurales (UATRE), los municipales (su líder, Amadeo Genta, reiteró esta semana que por el momento apoyará al camionero) y los bancarios. Mientras Caló reunió esta semana a los «independientes» Gerardo Martínez (albañiles, UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) junto con otros gremios como la UTA.
Los opositores a Moyano esperan sumar el martes a los «gordos» de los grandes gremios de servicios, como Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Carlos West Ocampo (Sanidad) a un encuentro pautado en la sede de la UOCRA para sellar su apoyo al metalúrgico.
Andrés Rodríguez declaró ayer que «la mayoría» de los sindicalistas se inclinará a favor de Caló, y le achacó indirectamente a Moyano la adopción de «posiciones muy extremas y personalistas».


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