15 de junio 2012 - 00:00

Volvió: lo malo es bueno y lo bueno malo

Volvió: lo malo es bueno y lo bueno malo
Si nos atenemos a las noticias de ayer, no hubiera sorprendido mucho que la rueda terminase en baja. Veamos el listado: en lugar de disminuir, los pedidos de seguro de desempleo aumentaron, los precios minoristas tuvieron un comportamiento más extremo de lo esperado, el déficit comercial creció, la tasa de los bonos españoles llegó al 6,958%, la tasa de los bonos italianos aumentó, le bajaron la calificación a la deuda francesa, etc. Pero nada de esto importó, o si importó lo hizo por una razón diametralmente opuesta a la que se supondría a primera vista. Es que el mercado pareció volver a apoyarse sobre la cantinela que cuanto peor sean las señales que tengamos de la economía, mayor es la posibilidad que los poderes (básicamente los bancos centrales) instrumenten un nuevo paquete de estímulo que reforzaría y haría volar otra vez el precio de los activos. Así, minutos después de las tres de la tarde cuando una agencia noticiosa reportó que los principales bancos centrales del planeta estaban coordinando un paquete de emergencia para inyectar liquidez, en caso de que las elecciones griegas derivaran en el default helénico o el abandono del euro (el 10 por ciento que «voló» la Bolsa de Atenas sugiere que no hay que temer demasiado), el Dow -que por ese entonces ganaba un 0,75%- sumó otro 0,86 por ciento de manera casi instantánea. Si bien veinte minutos más tarde el «salto» se reducía al 0,12%, al cierre la suba volvía y el Promedio Industrial se estacionaba en 12.651,91 puntos avanzando el 1,24 por ciento. Si bien lo dicho hasta aquí puede sugerir un ambiente de optimismo en los mercados financieros, el 0,77 por ciento que gana el Dow en lo que va de la semana, y la casi neutralidad de S&P 500 hablan más que nada de prudencia: que haya acuerdo no significa que se use o sirva.

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