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Vuelve a cartel el grandioso “Edipo” de Igor Stravinsky
Facundo Agudín: “Stravinsky confesó que pensaba darle a Yocasta, madre de Edipo, una especie de pasaje Folies Bergère o Moulin Rouge”.
El elenco estará integrado por Cecilia Díaz (Yocasta) y Ricardo González Dorrego y Enrique Folger en el papel principal, Mario De Salvo como Creonte y El Mensajero, Alejandro Di Nardo como Tiresias, Maico Chia-I Hsiao como el Pastor y Guillermo Gutkin como el Narrador.
El programa incluye también el estreno mundial de la versión sinfónica de "Fuga parisina", de Pablo Mainetti, con el compositor como solista de bandoneón. Habrá dos funciones en el Auditorio de Belgrano, mañana y el viernes a las 20, con entrada gratuita.
Dialogamos con Agudín:
Periodista: Usted dirigió el año pasado a esta orquesta en dos oportunidades. ¿Qué saldo le dejaron esas experiencias y de qué manera lo capitaliza para este nuevo desafío?
Facundo Agudín: Yo lo paso muy bien haciendo música con ellos, antes de venir estaba disfrutando de lo mucho que me iba a divertir. Es la primera vez que hago "Oedipus" y ellos también. Es un clásico muy serio, que mete miedo a mucha gente, a muchos directores y al público. Tal vez porque Stravinsky se encargó de eso. También estoy muy contento con el coro masculino y el trabajo de preparación de su director, Roberto Luvini. Entre los solistas hay nombres muy grandes de la lírica argentina, y muchos de ellos son grandes amigos. Hay además un sentido del humor compartido que hace que trabajar sea más placentero.
P.: Esta vez la obra grande se complementa con una obra que los músicos tampoco tocaron nunca.
F.A.: Es la reescritura de Mainetti de una obra suya para ensamble, es una fuga rara, y eso es genial porque el trabajo con el compositor es siempre enriquecedor para la orquesta. Es notable la labor de la Sinfónica, que en cada programa tiene que estrenar o reestrenar una obra de autor argentino, porque eso está en la misión artística del organismo. Ahora nos estamos encontrando con los desafíos que "Oedipus Rex" comporta, pero creo que los músicos están felices de hacerla. Es una orquesta en la que los músicos están tranquilos, donde se los trata bien. Son el tipo de comunidad sinfónica rara, sospecho que tiene que ver con una dirección musical sólida desde hace mucho tiempo, regular, constante, a cargo de Pedro Ignacio Calderón, y eso creó una consistencia de trabajo inusual. No tienen miedo de que se note que les gusta lo que hace.
P.: ¿Advierte ese miedo en otras agrupaciones?
F.A.: En general sí, y más en los directores. Quieren la distancia, como si el placer de hacerlo fuese identificado con una conducta menos profesional. Por suerte eso aquí no ocurre, se tiran al fuego con un ímpetu casi juvenil. Además pienso que sería una muy buena orquesta de ópera porque quiere seguir al cantante, no quiere fijar las cosas, buscan flexibilidad y les encanta eso.
P.: La personalidad artística de Stravinsky tiene muchas facetas. ¿En cuál de todas encuadra esta obra?
F.A.: La obra tiene algo de monstruoso, y de experimento. Él estaba en Niza, le mandó una carta a Cocteau y le dijo "Quiero hacer una pieza así, quiero que Diaghilev la produzca, y decidí todo, entre eso que fueras vos la persona honrada por trabajar conmigo. Escribime una adaptación del Edipo de Sófocles, pero desde ya te aviso que lo vamos a traducir al latín". Cuando Cocteau le pregunta por qué, Stravinsky responde que no quería una lengua muerta sino una lengua de piedra.
P.: Con algo de monolítico...
F.A.: Exacto. Un idioma que estuviera en la piedra.
P.: Lo raro es que eligiera el latín y no el griego.
F.A.: En una de las pocas declaraciones donde parece decir la verdad, Stravinsky confiesa que sabe menos de griego que de latín, y por eso lo prefirió. Eso abre una discusión a un estudio que estoy haciendo con algunos amigos acerca de la vida paralela de las obras griegas, su vida latina. ¿Por qué conocemos ese teatro? ¿Lo conocemos por los clásicos griegos transmitidos como prenda exótica del imperio, o en sus versiones latinas con la expansión del imperio romano, o en sus versiones romanas pero católicas medievales, o en sus traducciones del siglo XVI? Es un espejo que hace un rebote raro en esta especie de neoclasicismo francés de Stravinsky. Creo que es una pieza muy francesa con la cuestión del gusto que esto implica. Es una escuela del gusto pero experimental. Él dice que aborrece con toda su alma esa "telenovela verista". Para mí es mentira: seguramente después iba a su casa y se moría con los discos de Callas. A él le gustaba eso, y si hubiera conocido a Pavarotti todavía estaría llorando. Porque dice que va a escribir una nueva forma, intentar crear un bloque que le haga contrapeso a la ópera romántica, pensó que se refería a la ópera italiana, Puccini, Leoncavallo, Mascagni. Y escribe una obra que es un gran collage, muertísimo de admiración por Verdi. Creo que hay mucho de homenaje codificado.
P.: ¿Por ejemplo?
F.A.: Las arias de Edipo tienen una armonía que no es obviamente de Verdi, pero hay un color que recuerda el "Don Carlos" o "Trovatore", algo oscuro, montañoso y pétreo. Hay otros momentos de collage barroco, homenajes a Pergolesi que no tienen nada que ver con "Pulcinella". Creo que Stravinsky trata de mostrar colores distintos y su habilidad compositiva. Yocasta entra diciendo unas cosas un poco absurdas, retándolos a ellos, y después su aria gira a una especie de paseo por Champs Elysées, parece que va a salir Charlie Parker de un auto. Incluso en su libro de conversaciones con Robert Craft, Stravinsky confiesa que pensó en darle a Yocasta una especie de pasaje Folies Bergère o Moulin Rouge. Y la de ella es una música extraordinaria que va mutando de estilo, la de Edipo también está llena de homenajes. La narración va a ser en español, porque los autores querían que en cada país el relato se hiciera en el idioma local. Treinta y cinco años después del estreno Stravinsky se tira contra Cocteau y dice "ahora que escucho el texto de nuevo me parece un horror... ¡Por suerte está mi música que lo salva todo!" Pienso que ellos dos y el latinista que hizo la traducción no estaban siempre de acuerdo. Las escenas tienen algo de medieval, como un friso o un retablo gigantesco de esculturas por el que la gente se pasea, pero luego ese templo se mueve. Cuando Stravinsky dijo que quería hacer una ópera de piedra en contrapeso a la ópera romántica, pienso que mentía o bien que le salió mal.
P.: ¿Por qué?
F.A.: No puedo evitar ver un devenir romántico en esto, no puedo evitar que me toque un lugar totalmente emotivo. No una emoción italianizante. Él inventó otra cosa, pero esa otra cosa es también romántica. Y es triste, al final. Es otro lenguaje, pero tan trágico como "Jenufa".
Entrevista de Margarita Pollini


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