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Vuelve juicio por sobornos (con show del “arrepentido”)
Entre careos e indagatorias, el exfun-cionario del Senado ya ha intervenido en más de doce ocasiones entre la instrucción y el debate oral. Según adelantó al Tribunal Oral Federal Número 3 brindará nuevas precisiones sobre las negociaciones para la aprobación de la ley de reforma laboral. Para los abogados de la defensa buscará corregir contradicciones evidentes que han salido a la luz en el juicio que transcurre en el subsuelo de los tribunales de Retiro.
Testigos
Hasta el momento la versión de Pontaquarto no ha encontrado eco en los testigos que desfilaron ante los jueces Guillermo Gordo, Gerardo Larrambebere y Miguel Pons. Edecanes, funcionarios y personal de la Casa de Gobierno negaron haber visto allí alguna vez a Pontaquarto, quien afirma haber participado en una reunión donde se habrían acordado las supuestas coimas para lograr la aprobación de la ley y que esto contaba con el visto bueno de Fernando de la Rúa y Fernando de Santibañes.
Al mismo tiempo, la defensa del expresidente ha presentado croquis del despacho presidencial ante el tribunal que pusieron en evidencia notables contradicciones con los dibujados por Pontaquarto. Desde incongruencias referidas al mobiliario hasta discrepancias respecto del sexo de los empleados que allí cumplieron funciones durante el mandato de De la Rúa.
De esta forma, un elemento que cobró fuerza durante la instrucción llevada a cabo por el juez Daniel Rafecas ahora se ha vuelto un búmeran contra el «arrepentido».
Una de las constantes del juicio ha sido la permanente negación de la existencia de sobornos, respuesta que se replica tanto en exfuncionarios encumbrados como en dirigentes ya distantes de la arena política. Sólo Elisa Carrió, en el momento del escándalo diputada radical enfrentada a De Santibañes, dijo creer la versión de Pontaquarto aunque cuando se le pidió profundizar dijo no tener pruebas.
«Lo creo porque en esa época las cosas se arreglaban así», aseveró.
Los problemas que enfrenta la declaración de Pontaquarto no sólo tienen relación con la supuesta trama de las coimas. Expersonal del Senado (secretarias, choferes, etc.) ha recordado ante el TOF número 5 aspectos personales del «arrepentido» que apuntan contra su credibilidad, como es el caso de una supuesta afición al juego que habría tenido consecuencias en su situación económica.
Un capítulo que en la etapa inicial del debate había inaugurado el exministro de Trabajo, Alberto Flamarique, cuando recordó que «Pontaquarto tenía talento para los números».
Cuando le preguntaron si se refería a conocimientos en materia económica, remató: «No, más que nada para el bingo y la quiniela».
El reinicio del juicio ganará en emociones con la llegada al estrado de la defensa del exsecretario de Seguridad Enrique Mathov, quien se encuentra procesado por supuesta participación en la represión policial que marcó los días finales del Gobierno de De la Rúa. Semanas atrás la Cámara de Casación había confirmado esta condición.


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